En una única jornada, el indicador de referencia para el mercado hipotecario ha subido dos décimas y la media mensual ya está por encima del mes de marzo del año pasado. Sin duda, una mala noticia para todos los hipotecados. Te contamos qué opciones existen para protegerte de este incremento de precios.
No son buenas noticias para los titulares de una hipoteca variable. La guerra de Irán y un hipotético periodo inflacionista, que se traduciría en una subida de tipos por parte del BCE, están provocando que el euríbor crezca por encima de lo previsto. Durante el día de hoy, el indicador ha rozado un incremento de dos décimas, y esto significa que la media mensual ya se encuentra en 2,479%, por encima de cómo cerró en marzo de 2024 (2,398%).
Esto supone un importante punto de inflexión, puesto que será la primera vez que las hipotecas variables aumenten desde el mes de abril de 2024. La nota positiva es que, al menos de momento, la subida será mínima y el impacto en el bolsillo apenas se notará. Pese a ello, y en caso de que este incremento se consolide en el tiempo y se mantenga durante los próximos meses, es posible que su impacto sea cada vez mayor y tengamos que valorar qué opciones tenemos para protegernos. Actualmente, son dos las soluciones más interesantes que podemos encontrar: la novación y la subrogación. Te contamos cómo funcionan.
La novación, la opción menos conocida
La novación no es la opción más conocida dentro del mercado hipotecario, pero puede convertirse en una importante ayuda. Se trata de un nuevo acuerdo entre el titular de la hipoteca y el banco que nos permite modificar las condiciones que están en el contrato original que hemos firmado.
Mediante la novación, podemos modificar el tipo de interés de la hipoteca, cambiar el plazo o revisar las comisiones que estamos pagando. Conviene tener en cuenta que si optamos por esta vía es probable que la entidad nos obligue a asumir una serie de gastos extra que no estaban contemplados inicialmente cuando firmamos el préstamo. En este caso, tendremos que sacar la calculadora hasta conocer exactamente si nos compensa la opción o no, puesto que dependerá de la penalización que tengamos que asumir.
Para llevar a cabo la novación, es probable que nuestra tasa de éxito sea mayor cuanto más avanzada esté nuestra hipoteca, es decir, si ya llevamos unos cuantos años pagando las cuotas mensuales.
La subrogación
La segunda alternativa que tenemos a nuestra disposición es la subrogación. Esta vía es más conocida que la anterior y la principal diferencia es que en este caso sí que tenemos que cambiar de banco. Por lo tanto, lo primero que tenemos que hacer es explorar todas las ofertas que existen en el mercado y escoger cuál es la que más nos conviene. La nueva entidad se pondrá en contacto con el banco en el que tenemos la hipoteca y este tendrá 7 días para comunicar el saldo pendiente y 15 días para ofrecer al titular del préstamo una contraoferta.
En el caso de que no se produzca la contraoferta o no nos convenga, el nuevo banco asumirá la nueva hipoteca y pagará la cantidad restante a la entidad original. Si optamos por esta vía, estaremos expuestos a una comisión máxima del 0,05% que se aplicará durante los tres primeros años y una comisión de tasación.
Ambas opciones pueden ayudarnos a protegernos de la subida del euríbor que, pese a que en este momento es mínima, si el contexto económico mundial continúa igual, podría suponer un problema para nuestro bolsillo en el corto plazo.
