El ejército chino se va a servir de diferentes trabajos llevados a cabo por la NASA, y descartados finalmente, para superar a Estados Unidos en su carrera por el dominio hipersónico.
Los proyecto abandonados por la NASA por falta de financiación décadas atrás pueden ayudar a sentar las bases de nuevos experimentos de otros países para alcanzar sus objetivos militares. Esto es lo que han pensado desde China, que recientemente se ha conocido que ha retomado un proyecto abandonado por la agencia espacial estadounidense para superar al propio EEUU en su carrera por liderar la industria armamentística hipersónica.
El movimiento no es nuevo. China ya ha copiado en otras ocasiones armamento desarrollado por otras potencias, como EEUU o Rusia, con el objetivo de equipararse a ellas. Durante los últimos meses, hemos sido testigos de cómo el ejército del país ya ha probado diferentes cazas de última generación que han causado una cierta inquietud en Estados Unidos. Un movimiento que se enmarca dentro de las intenciones del país asiático de convertir a su ejército en uno de los más avanzados del mundo durante los próximos años.
Ahora, China estaría trabajando en un portaaeronaves hipersónico que podría transportar drones de combate para atacar cualquier objetivo estratégico de sus enemigos en minutos, como ha informado El Confidencial en una publicación.
La carrera armamentística hipersónica está servida
El pasado 4 de agosto, Pete Hegseth, el secretario de Defensa de los Estados Unidos, afirmaba que “Estados Unidos pierde contra China en todos los juegos de guerra simulados por el Pentágono”. La razón que se esconde detrás de dicha afirmación apunta al desarrollo que China está consiguiendo en sus misiles hipersónicos, capaces de destruir los portaaviones de EEUU en unos minutos.
Según el estudio publicado el 29 de julio de 2025 en la revista ‘Advances in Aeronautical Science and Engineering’ por el equipo del profesor Ma Yiyuan, el diseño se basa en un sistema de ‘ala giratoria oblicua’. El prototipo está diseñado para transportar una carga útil de 2.000 kg, operar a 30 km de altitud y alcanzar Mach 5, velocidad a la que el fuselaje genera el 67% de la sustentación total.
Según las afirmaciones filtradas, se podrían enviar un total de entre 16 y 18 drones dedicados a la destrucción de las infraestructuras críticas sin que las defensas aéreas pudieran activarse.
Una vez desplegados todos los drones, el aparato volvería de forma autónoma y estaría disponible para ser lanzado de nuevo. Una ventaja táctica clave de este sistema es su naturaleza no tripulada, que elimina el riesgo de bajas humanas en la plataforma de lanzamiento.
Mientras China avanza en este concepto, Estados Unidos ha intensificado sus propios programas. En mayo de 2025, la Fuerza Aérea reactivó el desarrollo del misil hipersónico AGM-183A ARRW, capaz de alcanzar Mach 20. Paralelamente, el Ejército avanza con el sistema terrestre ‘Dark Eagle’ y DARPA desarrolla el interceptor ‘Glide Breaker’, un sistema defensivo diseñado específicamente para neutralizar amenazas hipersónicas, según informes recientes del Pentágono.
| Parámetro | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Líder del proyecto | Prof. Ma Yiyuan | Advances in Aeronautical Science and Engineering |
| Fecha publicación | 29 julio 2025 | Ibid |
| Capacidad de carga | 2.000 kg | Estudio científico |
| Número de drones | 16-18 | Estudio científico |
| Altitud operativa | 30 km | Estudio científico |
| Velocidad máxima | Mach 5 | Estudio científico |
| Eficiencia aerodinámica | 67% sustentación del fuselaje (a Mach 5) | Estudio científico |
La importancia del ala oblicua
El concepto de ala oblicua no es nuevo. Y, de hecho, fue diseñada por primera vez en la Segunda Guerra Mundial en un caza a reacción cuya ala conseguía encontrar el punto óptimo de eficiencia a alta velocidad y de sustentación a baja velocidad. Sin embargo, se consideraba un diseño demasiado avanzado y nunca llegó a pasar de los primeros bocetos a la realidad.
La NASA recuperó este concepto en un reactor subsónico construido por el investigador estadounidense Robert T. Jones en los años 50. Sin embargo, tanto sus planes como los que vinieron a posteriori, se estancaron como consecuencia de los desafíos de control que existíen en aquella época.
Ahora, China parece dispuesta a conseguir lo que la URSS y EEUU nunca han conseguido, sirviéndose de la IA, los materiales inteligentes y la dinámica de fluidos computacional. El principal reto está en conseguir un diseño que sea capaz de superar la inestabilidad que podría sufrir una aeronave cuando se lleva a cabo la transición transónica, es decir, cuando se pasan de velocidades de March 0,8 a 1,2, cuando las ondas de choque fluctuantes provocan un desplazamiento del centro aerodinámica que imprime mucha inestabilidad en la aeronave en cuestión.
En el caso de conseguirlo, China se equiparía con una nueva arma estratégica que podría cambiar el ritmo de los acontecimientos de cualquier conflicto bélico al que se tuviera que enfrentar en el futuro.
