Los drones submarinos se han posicionado como uno de los grandes riesgos a los que se enfrenta cualquier participante en un conflicto bélico. ¿La razón? La gran cantidad de tamaños y de formas que pueden tener, que provoca que detectarlos resulte especialmente complejo. Ahora, Reino Unido y Estados Unidos trabajan en desarrollar la nueva defensa para blindarnos de ellos.
En un contexto geopolítico especialmente delicado, la industria armamentística se ha visto obligada a reactivarse de nuevo para proteger a los países de los diferentes conflictos que a día de hoy se están sucediendo en distintos países del mundo. Uno de los ataques que están siendo más complejos de controlar durante los últimos meses son los que se realizan con drones submarinos, cuya propia naturaleza provoca que resulte muy complicado proteger las costas de este tipo de armamento.
Países como Gran Bretaña y Estados Unidos, ambos miembros de la OTAN, son conscientes de ello y han firmado recientemente un Marco de Exclusión y Participación Robótica para desarrollar un sistema que sea capaz de detectar y destruir las amenazas submarinas no tripuladas que se dirijan a cualquier infraestructura marítima considerada como crítica, como es un puerto.
El problema de los vehículos submarinos autónomos
Ambos países buscan ahora explorar todas las tecnologías comerciales que existen hasta identificar cuál puede ser adaptada al ámbito militar y sean capaces de resolver el problema de los submarinos autónomos. Según informan medios especializados, el sistema no solo deberá ser capaz de proteger las costas, sino también garantizar la seguridad de todas las vías navegables que sean consideradas como críticas para el paso de las materias primas.
Sin embargo, el principal riesgo es que los drones navales actuales cuentan con diferentes formas y tamaños en función del objetivo con el que se empleen y de los requisitos de autonomía que se requieren en cada misión, entre otros muchos factores. La Unidad de Innovación de Defensa de EE. UU. ya ha declarado que cada vez son más los países que están utilizando “vehículos submarinos autónomos” para atacar, pero las defensas actuales siguen siendo muy “costosas y limitadas”.
La alianza entre los dos países mencionados deberá encontrar el sistema que permita proporcionar información a los sistemas de defensa con suficiente tiempo de antelación para que los humanos puedan neutralizar estas amenazas de forma segura en una ubicación alejada de las costas.
La experiencia de Ucrania en el desarrollo de nuevos sistemas de defensa
Ucrania podría tener un papel clave en el desarrollo de estos sistemas, dada la experiencia que han tenido durante los últimos años. De hecho, Zelenski ya ha compartido en varias ocasiones que su país avanza en el desarrollo de sistemas de defensa que sean capaz de funcionar en mar abierto y que mantengan a las flotas rusas fuera del alcance de las rutas marítimas críticas.
De momento, se desconoce cuál es el plazo en el que este tipo de sistemas de defensa se podrían llegar a producir, no obstante, los países mencionados ya trabajan en comenzar con su desarrollo cuanto antes. Ante un escenario internacional tan volátil como ante el que nos encontramos actualmente, los países avanzan constantemente hasta reunir todas las armas y sistemas de defensa que les permitan no solo protegerse de futuros ataques, también de elemento disuasorio para que terceros países descarten la idea de atacar ciertas regiones. La nueva colaboración entre Reino Unido y Estados Unidos podría ser clave para que los miembros de la OTAN puedan incorporar una nueva arma que les proteja de futuros conflictos con cualquier enemigo.
