Durante los últimos años, la capital ha vivido una auténtica revolución en sus calles, viendo patinetes a todas horas y en todos los puntos de la ciudad. Tanto fue así que incluso llegaron a retirar los servicios de alquiler de patinetes, ante la peligrosidad y el caos que se estaba produciendo.
Los Vehículos de Movilidad Personal, o VMP, ya no son una minoría, lo que ha provocado un aumento de conflictos en la vía pública, sobre todo con los peatones.
Multas por uso de patinetes
El capítulo sancionador, en la actualidad, es realmente extenso y castiga duramente:
- Mal estacionamiento: Es una de las acciones más comunes y también una de las más controladas actualmente por la Policía Municipal. Dejar el patinete tirado en medio de la acera, bloqueando el paso de personas con movilidad reducida o carritos de bebé, suele acarrear una denuncia automática de 60 euros. No obstante, si el agente de la autoridad aprecia que la ubicación del vehículo supone un riesgo especial de tropiezo o caída, la cuantía puede elevarse considerablemente.
- Lugar de circulación: Los patinetes eléctricos son vehículos a todos los efectos y tienen estrictamente prohibida la circulación por zonas reservadas. Invadir las aceras, adentrarse en calles de uso exclusivamente peatonal o utilizar los carriles reservados para el autobús y el taxi se castiga con multas que parten de los 100 euros. Esta cifra se duplica y alcanza los 200 euros si se demuestra que la maniobra ha puesto en riesgo la integridad de otros usuarios de la vía.
A estas, hay que sumar las sanciones genéricas de la Ley de Seguridad Vial que se aplican exactamente igual que a un conductor de coche.
- Usar el teléfono móvil mientras tienes las manos en el manillar te costará 200 euros.
- La misma cantidad económica se aplica si te desplazas utilizando auriculares conectados a un reproductor de sonido, una práctica extremadamente peligrosa que aísla al conductor del entorno acústico del tráfico.
- Además, dado que el VMP es un vehículo unipersonal, viajar dos personas sobre un mismo patinete está terminantemente prohibido y conlleva una sanción de 100 euros.
Alcohol y drogas
Conducir un patinete eléctrico bajo los efectos del alcohol o las drogas acarrea las multas más elevadas del reglamento. Si un usuario da positivo en un control de alcoholemia, la sanción oscilará entre los 500 y los 1.000 euros, dependiendo de la tasa arrojada en el etilómetro.
Si las autoridades detectan la presencia de drogas en el organismo del conductor, la multa alcanza automáticamente la cifra máxima de 1.000 euros. En todos estos supuestos de infracciones graves, los agentes procederán de inmediato a la inmovilización del vehículo, que será retirado y trasladado al depósito, sumando las correspondientes tasas de rescate al importe de la sanción.
Nueva normativa en 2026
Madrid introdujo este mismo año el nuevo marco estatal aprobado por la DGT, que pone fin al anonimato y a la desregulación de este tipo de vehículos, haciendo que los patinetes ya no puedan comprarse y usarse directamente sin más trámites.
La nueva legislación exige tres condiciones que todo propietario de uno de estos patinetes debe cumplir:
- Inscripción del vehículo en un registro municipal, lo que permitirá a las autoridades tener un censo real de los VMP que operan en la ciudad.
- El patinete deberá exhibir de forma visible una etiqueta identificativa que permita a las cámaras y a los agentes reconocer al propietario en caso de infracción o fuga.
- Se hace obligatorio el seguro de responsabilidad civil. Ya no será posible circular sin una póliza en vigor que cubra los posibles daños materiales o personales ocasionados a terceros en caso de accidente.
Por tanto, circular sin cumplir estas tres condiciones en Madrid supondrá la inmovilización inmediata del vehículo y una posterior sanción.
