La alternativa a la TDT pasa por la llegada de Internet a la televisión

La Televisión Digital Terrestre (TDT) ha sido un ejemplo de un servicio lejos de las expectativas generadas, fuente continua de gasto para el Gobierno y con escasa capacidad para captar la atención de los usuarios. La unión entre televisión e Internet se antoja cada vez más necesaria para consolidar una alternativa a la TDT.

Un artículo de Juan Varela en su blog nos acerca a una alternativa al decrépito modelo de TDT seguido hasta el momento por el Gobierno anterior y la disyuntiva en la que se encuentra el actual. Hace sólo unos días conocíamos la negativa del Ejecutivo a hacerse cargo de los 800 millones de euros necesarios para la reorientación de las antenas debido al llamado dividendo digital. El Gobierno es consciente de la nula rentabilidad tanto de este gasto como de la reubicación de canales que cuentan con menos de un 1% de audiencia.

La clave para el despegue del servicio pasa por ofrecer contenidos y servicios de calidad, algo que brilla por su ausencia entre el amalgama de canales que en la actualidad conforman el servicio. No obstante, la búsqueda de la rentabilidad inmediata ofreciendo televisión de bajo coste ha llenado la parrilla de contenidos muy alejados de esta idea, lo que poco a poco se deja notar incluso en las cuentas de las grandes cadenas.

No obstante, la situación abre las puertas a una solución alternativa como es el aterrizaje de los contenidos de Internet al mundo de la televisión. El dividendo digital y las nuevas tecnologías permiten que la Red se convierta en la impulsora de los contenidos. Los fabricantes de televisores son conscientes de esta realidad y de ahí el impulso de las llamadas Smart TV, equipos que permiten acceder a Internet y que progresivamente se conectan a la red formada por otros dispositivos ya conectados a Internet como las videoconsolas, smartphones o tabletas.

El streaming y el vídeo bajo demanda viven un gran momento en la actualidad pero su conjunción con los servicios televisivos dará lugar a una televisión más ajustada a las necesidades, gustos y preferencias de la audiencia de lo que es capaz la TDT. Las ventajas residen además en el ahorro que dará a largo plazo la llamada televisión híbrida si se compara con lo que ofrece el actual modelo televisivo en España.

La pregunta no es si el Gobierno apostará por este modelo alternativo, sino cuándo lo hará. El camino está trazado y la realidad que se vive en la televisión ha demostrado lo necesario del cambio en el modelo. Países como Reino Unido ya han movido ficha en este sentido, por lo que el Gobierno debería plantearse acelerar los plazos para que España no quede rezagada en esta nueva carrera.