La ONU quiere que el acceso a la banda ancha sea un derecho civil básico en 2015

El organismo especializado en Telecomunicaciones dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) animó a los líderes mundiales a desarrollar la banda ancha en sus respectivos países con el fin de que más de la mitad de los ciudadanos del mundo puedan acceder a estas redes en 2015.

"La banda ancha es el próximo punto de inflexión, la próxima tecnología verdaderamente transformadora. Puede generar empleos, impulsar el crecimiento y la productividad y reforzar la competitividad económica a largo plazo". Así se mostró Hamadoun I. Touré, secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU en sus siglas en inglés). Este señaló que la banda ancha "es la herramienta más poderosa que tenemos a nuestra disposición en nuestra carrera para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que están ya a tan sólo cinco años de distancia".

Sus declaraciones acompañaron al informe que presentó en la sede de la ONU en el que se detalla la fuerte relación entre la penetración de la banda ancha y el crecimiento económico de los países y su importancia para la "prosperidad social y económica como el transporte, el agua, el medio ambiente y la energía" ya que "representa la maduración de la revolución digital, los frutos de lo que aún no se ha inventado o imaginado".

Sin embargo, en su ponencia también advirtió de las "enormes disparidades" en el acceso a nivel mundial a la banda ancha y que las desigualdades podrían seguir en aumento si no se potencia su desarrollo de forma asequible en todo el planeta. A día de hoy, mientras los usuarios de las principales potencias como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá pagan menos del 1% de la media de ingresos mensuales por una conexión de banda ancha, en países como Etiopía o Níger, por conexiones "relativamente lentas" se paga hasta un salario mensual.

Banda ancha móvil como alternativa más económica

Asimismo resaltó el flojo índice de penetración de Internet en los países menos desarrollados. En éstos el porcentaje oscila entre un 1 y un 10%, mientras que en Europa y demás países occidentales se alcanzan cifras en torno al 30%. Aun así, Touré se mostró optimista y confía en que la banda ancha móvil sea la tecnología de acceso que salve esta desigualdad en los países en desarrollo dado que es menos costosa de implementar.

No sobran buenas intenciones desde algunos sectores de la ONU. Una lástima que en la práctica este impulso sea tan difícil de aplicar y que, por desgracia, 2015 sea una fecha que a muchos se le antojará imposible para las pretensiones de la ITU.