Administradores de grupos de WhatsApp, ¿los culpables de la situación actual del mundo?

La política ha cambiado muchísimo en los últimos años. Donde antes la mentira, el engaño y la trampa quedaba (casi) siempre fuera, ahora se ha convertido casi en la norma. Nuevos bulos, vídeos falsos y tergiversaciones surgen cada día y llegan a miles de usuarios a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. Y los grupos de WhatsApp son un hervidero de este tipo de contenido.

Esos grupos de WhatsApp (y también de Telegram) siempre han sido creados por una persona que automáticamente se convierte en administrador. Ese poder, además de conllevar una gran responsabilidad, puede ser asignado a otras personas para convertirlos también en administradores. A partir de ahí, ellos son los que dirimen de qué se habla en el grupo, y de echar a cualquier voz discordante. Además, en los grupos restringidos de WhatsApp son los únicos que pueden enviar mensajes.

whatsapp administrador

En el caso de WhatsApp, estos grupos pueden llegar a albergar hasta 256 miembros, mientras que en Telegram pueden llegar a haber hasta 200.000 miembros. En este último hay más control sobre qué se puede enviar, limitando mensajes, enlaces, gifs, contenido multimedia, etc.

Los partidos políticos usan WhatsApp y Telegram para organizarse

En Reino Unido se dio un caso muy particular donde el European Research Group (ERG), un grupo dentro del partido conservador británico, hicieron todo lo posible por hacer que el Brexit tuviera lugar antes incluso de la celebración del referéndum en 2016. A partir del referéndum, crearon un grupo de WhatsApp. Los miembros de ese grupo fueron coordinándose y ganando más importancia dentro del partido.

Actualmente, todos los grupos políticos del país tienen su propio grupo para poder saltarse incluso las directrices del partido, y en este caso el administrador puede tener más poder que el propio líder del partido. En España la situación es distinta, donde por ejemplo sabemos que Podemos tiene en Telegram sus correspondientes grupos para coordinarse.

En este caso, cualquier miembro menor del partido puede ejercer como un importante miembro del mismo si es el administrador de uno de estos grupos. En el caso de los “movimientos sociales” esto es parecido, donde aparentemente no hay líderes claros y se autoproclaman como horizontales. Sin embargo, los administradores de los grupos son esos líderes, y en ocasiones ni siquiera se dan cuenta.

Además, un administrador de un grupo en este tipo de movimientos sociales no está adscrito al mismo tipo de legislación en niveles de transparencia y responsabilidad a los que sí está un político.

El cifrado de estas apps protege también a estas personas, que pueden mantenerse anónimas si así lo desean. Sin embargo, los políticos tienen cada vez una mayor protección para hablar de determinados temas, en unas aplicaciones que además son de propiedad privada. Lo mismo ocurre con la aplicación que recogíamos ayer de Clearview AI, donde se están subiendo miles de fotos obtenidas por la policía a los servidores de una empresa privada que no deja claro si puede o no ver esas fotos. En el caso de las apps de mensajería, por suerte, no pueden ver el contenido de los chats, pero si lo hicieran, revelarían información muy importante sobre cómo operan los partidos.

Los usuarios usan los grupos para generar odio y polarización

En el caso de los usuarios particulares, los administradores se convierten también en líderes de opinión, donde en cada grupo se expulsa al que piense diferente y se deja sólo a los que piensan como el líder. Este tipo de acciones ayudan a que aumente la polarización en las opiniones, donde o se está con alguien o contra él. Apenas queda espacio para las opiniones no extremistas y las que no se alimentan de compartir contenido que incita al odio.

Los grupos son también lo que alimenta la generación de debates falsos o tergiversados, como hemos visto recientemente con el pin parental donde se están compartiendo vídeos. En el caso de una charla en España, se trataba de un monólogo teatral. Luego se han compartido más vídeos y fotos que pertenecían a clases que se daban o en Brasil o el Canadá.

Actualmente, más de 3 de cada 4 españoles comparte noticias por aplicaciones de mensajería (77%), mientras que el 73% comenta actividad política en las apps. Sin embargo, sólo el 3% de los ciudadanos se cree todas las noticias que le envían según un estudio llevado a cabo por la Cátedra Ideograma-UPF de Comunicación Política y Democracia, aunque sólo el 16% no se cree ninguna.

whatsapp porcentaje credibilidad

El estudio concluyó que WhatsApp incide en los hábitos informativos de los usuarios, y por ello es importante que sea el propio usuario el que decida qué medios seguir, y evite informarse por WhatsApp de según qué contenido. Además, si vamos a compartir algo, hay que asegurarse de que es cierto y no ayudamos a que se esparzan bulos. Los usuarios tienen un 8% más de predisposición a compartir información que reciben en WhatsApp si va en formato de vídeo o de fotografía, ya que le da un supuesto toque de certeza cuando en realidad puede ser incluso contraproducente.

A pesar de que una amplia mayoría de usuarios comparte información en la app sin contrastar, esto también tiene un efecto en los ciudadanos, que se fían más de los medios de comunicación tradicionales que de la información que reciben a través de WhatsApp. Aún así, hay quien comparte esta información, aunque sepa que es falsa.

Otra curiosidad es que el 31% de los españoles ha abandonado un grupo por motivos políticos, aumentando al 38% en zonas de España como Cataluña. Por último, hay menos mujeres presentes en este tipo de grupos, por lo que son menos propensas a estar expuestas a este tipo de bulos.