La espera ha terminado. Anoche, a las 23:00 horas, el reloj marcó el momento de la verdad en España: Crimson Desert se desbloqueó y miles de jugadores nos sumergimos de cabeza en el continente de Pywel. Había mucha expectación, pero también muchas dudas razonables. ¿Estamos ante un nuevo referente del RPG o ante un producto inflado por el hype? Con una etiqueta de precio que ronda los 70 euros, es lógico que el usuario medio se lo piense dos veces antes de pasar por caja.
Tras haberle dedicado las mismas horas iniciales que le echaría cualquier jugador en su primera sesión, y sin entrar en la profundidad técnica de una review sesuda, algo que, como bien sabemos los habituales de ADSLZone, requiere otra perspectiva, tengo claras varias cosas. Crimson Desert es, sin duda, uno de los grandes títulos de este año, un juego que marca y que, para bien o para mal, debes jugar si te gusta el género. Pero ojo, no es oro todo lo que reluce, y hay ciertos aspectos que debes conocer antes de hacer el desembolso.
Problemas en la PS5 estándar
Lo primero que entra por los ojos es, innegablemente, su apartado gráfico. El juego se ve espectacular y la estética tiene una personalidad arrolladora que evoca irremediablemente a The Witcher 3: Wild Hunt, con esa ambientación madura, sucia y detallada. Es un mundo que se siente vivo y peligroso. Además, ciertas mecánicas de interacción recuerdan poderosamente a Red Dead Redemption 2, especialmente cuando nos subimos a lomos del caballo. La sensación de inmersión está muy lograda, invitándote a disfrutar desde la calma y a sumergirte en su narrativa.
Sin embargo, no todo es perfecto en la nueva obra de Pearl Abyss. He probado el juego en una PS5 estándar y, aunque la experiencia general es sólida, los tiempos de carga sí me parecen un problema, y aunque no se pueden calificar de exagerados, sí se sienten lentos para los estándares actuales.
El punto más crítico en este aspecto técnico se produce en una animación específica cuando iniciamos el juego. El protagonista comienza a cruzar un pasillo que conecta el mundo físico con el abismo, obligándonos a ver una secuencia que se alarga cerca de un minuto. Es un muro de carga disfrazado que se hace pesado y rompe el ritmo, sobre todo si hemos estado jugando, pero hemos tenido que reiniciar, como me pasó a mí. Es algo que debes tener en cuenta si eres de los que se desesperan con las esperas, aunque veremos si futuros parches logran optimizar este proceso.
Combate adictivo y diferente
El combate es el motor de Crimson Desert, y aquí Pearl Abyss ha tomado decisiones arriesgadas que explican, en parte, por qué las reseñas de la prensa especializada no están siendo tan unánimemente excelentes como se esperaba. El juego es diferente, y probablemente no sea del agrado de todos los perfiles de jugador. Requiere paciencia y adaptación.
La mecánica de botones es distinta a lo que estamos acostumbrados en juegos de este tipo. Al principio puede chocar, pero tras las primeras horas, tengo que decir que me gusta mucho. Tiene un aire a Assassin’s Creed en el sentido de que los combates fluyen bien, son coreográficos y, sobre todo, en cómo desbloqueas combos para usarlos en el campo de batalla. Es un sistema profundo que premia la habilidad y el aprendizaje, no el machacar botones sin sentido.
¿Merece la pena por 70 euros?
Ahora bien, ¿merece la pena comprar Crimson Desert de lanzamiento? La respuesta corta es sí, pero no es para todos. Es cierto que son 70 euros, una cifra considerable, aunque curiosamente inferior a los 80 euros de otros títulos como los EA Sports FC, pero a cambio te garantizas un puñado generoso de horas de entretenimiento de alta calidad.
Pero tienes que saber que es un juego para echarle horas, disfrutarlo con calma y dejarte llevar por su propuesta única. Si te gusta este tipo de gameplay, deberías probarlo, ya solo porque se consolidará como uno de los mejores títulos del año. Veremos hasta dónde llega el fenómeno y si acaba rascando el GOTY, pero tras mis primeras horas de juego, creo que es un título que merece la pena y que dejará huella en este 2026.
