Corría el año 2021 cuando Mark Zuckerberg anunció entre promesas que el futuro de internet pasaba por ponernos un casco en la cabeza. La promesa era tan grande que incluso cambió el nombre de su todopoderosa empresa a Meta. Miles de usuarios fueron en masa a comprar los visores de la familia Quest, convencidos de que estaban invirtiendo en el dispositivo donde pronto trabajaríamos, nos relacionaríamos y viviríamos una vida virtual.
Este experimento inmersivo, uno de los más prometedores de los últimos años, ya no tanto por lo que apuntaba, sino por lo que auguraba su creador, acaba de pasar a mejor vida.
Si tu principal motivación para adquirir unas gafas Quest era exprimir al máximo su mundo virtual, debes saber que la compañía ha decidido apagar los servidores. Pero antes de que guardes tu visor en un cajón acumulando polvo, es vital entender qué ha fallado exactamente en la estrategia de Silicon Valley y, sobre todo, cómo puedes rentabilizar el hardware que ya tienes en casa de aquí en adelante.
Cierre de Horizon Worlds
Según el comunicado emitido por la propia empresa este martes, a partir del próximo 15 de junio los usuarios perderán por completo la capacidad de construir, actualizar mundos o acceder a Meta Horizon Worlds a través de cualquier dispositivo Meta Quest. De hecho, el primer golpe de realidad lo sufriremos a finales de este mismo mes de marzo, fecha en la que la aplicación será retirada de la tienda de Quest.
¿Significa esto que el metaverso ha desaparecido por completo? Sí y no. Rozando la ironía, Meta ha confirmado que la plataforma sobrevivirá, pero mutando hacia algo mucho menos revolucionario, como una simple aplicación móvil independiente.
Esta retirada obedece a una sangría financiera insostenible. La división Reality Labs, encargada de construir este software más utópico que útil, llevaba años acumulando pérdidas de miles de millones de dólares trimestre tras trimestre. Esta asfixia económica ya había provocado recortes masivos de personal a principios de este mismo 2026, dejando claro que el proyecto no era viable.
John Carmack, toda una leyenda del desarrollo de videojuegos, afirmó que Meta estaba priorizando una visión futurista y utópica de miles de avatares interactuando, en lugar de sentarse a construir primero experiencias que fueran realmente útiles, cómodas y accesibles para el consumidor medio. Y ahí parece haber aparecido el problema.
¿Qué puedo hacer con las Meta Quest?
Meta ha redirigido todos sus cañones hacia áreas con tracción comercial real, fundamentalmente la inteligencia artificial generativa y la tecnología wearable menos invasiva, como las exitosas gafas inteligentes Meta Ray-Ban, en colaboración con la mítica marca de gafas. Sin embargo, que el metaverso oficial haya muerto no convierte tus Quest en un pisapapeles, porque el dispositivo sigue siendo muy capaz.
A partir de ahora, el enfoque para amortizar tu dispositivo pasa por tres pilares fundamentales alejados de la visión corporativa de Zuckerberg:
- Los videojuegos. Las Quest siguen siendo la mejor consola de realidad virtual del mercado. Desde experiencias independientes y nativas como Beat Saber o Superhot VR, hasta la posibilidad de conectarlas a tu PC de forma inalámbrica para jugar a obras maestras triple A como Half-Life: Alyx. El gaming es el único metaverso que siempre ha funcionado.
- Tu gimnasio personal: Aplicaciones de fitness como FitXR o Les Mills Bodycombat han demostrado que sudar y entrenar con el visor puesto ofrece resultados físicos reales y medibles.
- Productividad y multimedia: Aunque no interactúes con avatares flotantes, aplicaciones como Immersed te permiten proyectar múltiples pantallas gigantes de tu ordenador físico en un entorno virtual privado, siendo una herramienta fantástica para trabajar concentrado o ver cine como si estuvieras en una sala IMAX.
