La madrugada de los premios de la Academia siempre nos deja sorpresas, quinielas rotas y, sobre todo, una lista de películas pendientes de ver. En los medios de comunicación solemos observar cómo el gran público y los focos mediáticos se centran casi exclusivamente en las codiciadas estatuillas a mejor actor o película, olvidando que la verdadera magia del séptimo arte está en las categorías técnicas y artísticas.
Si una cinta se ha coronado en la gala como la reina del apartado visual, esa es Frankenstein, la última obra del cineasta mexicano Guillermo del Toro. Hablamos de una superproducción que no necesita presentaciones y que reinterpreta uno de los grandes clásicos de la literatura universal. Se estrenó en 2025 y llegó directamente a Netflix, algo que ya de por sí cautivó a la crítica internacional, y la tienes disponible a un solo clic.
Nuevo monstruo y reparto
Afrontar una nueva adaptación de la novela magna de Mary Shelley es un riesgo mayúsculo. La historia del Prometeo moderno ha sido llevada a la gran pantalla en decenas de ocasiones, rozando muchas veces la caricatura. Sin embargo, si hay un director en el panorama actual capaz de dignificar a los monstruos y dotarlos de un alma atormentada, ese es Guillermo del Toro. Deja el terror puro a un lado para centrarse en el drama existencial y en un romanticismo tan gótico como espeluznante. Así lo vimos en La forma del agua, y así lo hemos vuelto a ver.
El éxito de la cinta, más allá de la brillante batuta de su director, recae en una elección de casting magistral. La química y la réplica física entre el creador y su criatura lo son todo en esta historia. Oscar Isaac asume el papel de un Víctor Frankenstein consumido por la ambición y la culpa, entregando una de las actuaciones más maduras de su carrera. Frente a él, el joven Jacob Elordi asume el titánico reto de encarnar a la criatura, logrando transmitir una profunda vulnerabilidad y un dolor desgarrador a través de un lenguaje corporal impecable. Un duelo interpretativo de altura que se ve arropado por la inestimable presencia de talentos consolidados como Mia Goth y Christoph Waltz, quienes elevan el tono dramático de cada escena en la que participan.
Netflix España@NetflixES‘Frankenstein’ de Guillermo del Toro es ahora una ganadora de tres #Oscars 🍁🏆Mejor diseño de producción
🏆Mejor diseño de vestuario
🏆Mejor maquillaje y peluquería https://t.co/cOQEJAdy0716 de marzo, 2026 • 09:29
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¿Qué premios Óscar ha ganado?
El reconocimiento que la película ha recibido esta noche en la gala de los Óscar no es fruto de la casualidad, sino el premio a un trabajo artesanal que rechaza el abuso de los efectos digitales en favor del preciosismo clásico. La obra de Del Toro se ha alzado con tres de los galardones más disputados del año:
- Mejor diseño de producción: El equipo ha logrado recrear una Europa del siglo XIX asfixiante, oscura y fascinante. En la cinta podemos ver tanto gélidos páramos como el recargado y terrorífico laboratorio donde el doctor hace de las suyas. Lo mejor es que cada escenario habla por sí solo.
- Mejor diseño de vestuario: Las telas, las texturas y los cortes de época que visten a los personajes reflejan también su estatus, su decadencia mental y el frío aislamiento en el que viven inmersos.
- Mejor maquillaje y peluquería: Este es, quizás, el galardón más meritorio. La transformación de Jacob Elordi en el monstruo ha prescindido en gran medida del popular CGI (imágenes generadas por ordenador) para apostar por prótesis reales y un maquillaje exhaustivo. El resultado es una criatura palpable, grotesca pero humanizada, que ya forma parte de la historia del cine, y que, según reconoció el propio intérprete, les llevó largas jornadas de más de 10 horas de maquillaje.
Meşru@mesruhaberFrankenstein, Oscar Ödülleri’nde En İyi Makyaj ve Saç Tasarımı dalında ödüle layık görüldü.▫️ Film çekimleri boyunca Jacob Elordi, makyaj koltuğunda toplam 400 saat geçirdi.https://t.co/UFDhUxCCUl
16 de marzo, 2026 • 07:05
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Frankenstein llegó a Netflix durante el pasado mes de noviembre y, con algo más de dos horas de duración, ha demostrado que hacer un ejercicio maestro de tales dimensiones no está solo limitado a la gran pantalla.
