Hoy en día, las plataformas lanzan contenido continuamente con producciones compuestas por varias temporadas con capítulos que duran incluso más que una película. El público cada vez se aleja más de esos formatos y busca algo más directo, con una historia brillante y redonda, y eso es justo lo que os traemos hoy, con el nuevo éxito de Netflix.
El pasado viernes 27 de marzo aterrizó silenciosamente en la plataforma 53 domingos, una producción española que ha tardado apenas unas horas en escalar a lo más alto de las listas de visualizaciones, desbancando en ritmo de reproducciones a gigantes de la plataforma.
¿De qué trata?
El gran secreto del éxito fulgurante de 53 domingos no está en hacer gala de una buena hornada de efectos especiales ni recurrir a tramas enrevesadas, sino en poner sobre la mesa problemas emocionales por los que todas las familias pasan. La cinta cuenta la historia de tres hermanos que se ven obligados a reunirse para decidir qué hacer con su padre de 86 años, que ha empezado a mostrar comportamientos erráticos y extraños.
El dilema es el de siempre: ¿Deben llevarlo a una residencia de mayores? ¿Asume alguno de ellos la carga de llevárselo a vivir a su casa? Todo parece arrancar con una reunión en un salón, para terminar convirtiéndose en una película tan emocionante como inesperada, perdiendo totalmente el control.
El director, Cesc Gay (ganador de 3 Premios Goya), utiliza magistralmente las tensiones, los reproches infantiles y los vínculos tóxicos entre hermanos para construir un humor afilado a partir de situaciones dolorosamente cotidianas y universales.
Reparto de lujo
Para sostener una película basada puramente en el diálogo y las interacciones humanas, necesitas a los mejores. Y esta producción ha reunido caras muy conocidas de la interpretación en España.
El elenco está encabezado por Javier Cámara (estrella de Hable con ella o Los amantes pasajeros) en el papel de Julián, la incombustible Carmen Machi (inolvidable por su mítica Aída y brillante en Cerdita) interpretando a Natalia, el siempre solvente Javier Gutiérrez (El caso Asunta, Campeones) dando vida a Víctor, y Alexandra Jiménez (100 metros, La zona) en el papel de Carolina.
La película es la adaptación directa de la exitosa obra de teatro homónima, también creada y dirigida por Cesc Gay. Tras su estreno original en el año 2020 en el Teatro Romea de Barcelona, donde arrasó, el salto a la pantalla de Netflix mantiene esa esencia teatral y claustrofóbica que tan bien funciona en el género de la comedia negra.
La crítica
Si el respaldo del público ha sido enorme, el aplauso de la prensa especializada ha sido unánime, destacando un factor clave: su duración. En la revista Fotogramas lo tienen claro: la cinta «dura solo 78 minutos» y sus actores están, sencillamente, «descomunales». Es el formato perfecto para el espectador de hoy en día.
Por su parte, desde el portal especializado Cine con Ñ señalan que «Cesc Gay dirige un drama familiar correcto, una comedia sobre burgueses en crisis estupenda y un aún mejor cruce entre ambos conceptos para relativizarlos y darles la vuelta». Esta capacidad para reírse de la tragedia es lo que también destacan en Cinemanía, donde elogian abiertamente el guion: «Qué tema más trillado y qué maravillosa la manera en la que Gay lo convierte en algo fresco y realmente divertido».
Finalmente, los críticos de Hobby Consolas lanzan una advertencia muy certera sobre el tono de la producción, recomendándola mucho: «Una comedia teatral de Netflix, brillante cuando deja de explicarse (…). 53 domingos es una película que funciona mejor cuando confía en lo que ya tiene: un reparto excelente y un conflicto tan incómodo como reconocible».
