La forma en la que conectamos dispositivos a la Smart TV en nuestras casas está cambiando. Pese a que hay casos en los que el cable HDMI sigue siendo la mejor opción, cada vez se impone más la tecnología inalámbrica. La mayoría de aparatos que usamos tienen herramientas que permiten enviar contenido en 4K y a una distancia de hasta 30 metros sin cables.
Las conexiones físicas siempre han sido una mejor opción para vincular dos dispositivos sin tanta latencia y de manera estable. Sin embargo, la transmisión inalámbrica ha evolucionado mucho en los últimos años y, en muchos escenarios, ya es una alternativa completamente útil a los puertos HDMI que evitan llenar el salón de cables que limitan la movilidad y dan sensación de mayor desorden.
Gracias a la llegada de sistemas como WiFi Direct, Miracast o Apple AirPlay, compatibles con una gran parte de los móviles, tablets y otros aparatos modernos, el HDMI ha pasado a ser un elemento prescindible (salvo unas pocas excepciones).
¿Qué son el WiFi Direct, Miracast y AirPlay? Alternativas al HDMI distintas
Estas tres tecnologías son las principales responsables de que en muchos hogares ya no dependan de cables larguísimos para ver el móvil o el ordenador en la televisión o presentar un proyecto en la oficina. Pese a que todas tengan una utilidad parecida, la de sustituir al HDMI, no son lo mismo:
- WiFi Direct: permite que todos los dispositivos que se conectan a un mismo router puedan conectase entre sí, sin depender del propio router como punto de acceso. Es como la revolución del Bluetooth, y deja crear una especie de red privada entre un móvil y un televisor, por ejemplo.
- Miracast: es un estándar abierto diseñado para que aparatos de distintas marcas se «entiendan». Principalmente, proyectan el contenido que ves en la pantalla de tu tablet o PC en la TV.
- Apple AirPlay: es exclusivo de Apple y funciona en todos los dispositivos modernos de la marca. Sirve para mandar contenido sin necesidad de compartir pantalla.
La opción inalámbrica no siempre es lo mejor
A pesar de que la tecnología inalámbrica haya evolucionado tanto en los últimos años y permita conectase a bastantes metros de distancia sin perder calidad, no siempre es la mejor opción. Hay casos en los que los cables HDMI siguen siendo necesarios, como ya habíamos adelantado al principio de esta publicación.
La principal razón por la que, desde ADSLZone, recomendamos seguir teniendo cables HDMI por casa es la latencia. Es el tiempo de retraso en la transmisión de datos dentro de una red, que generalmente se mide en milisegundos (ms). Por lo general, esto importa al jugar a videojuegos o ver contenido multimedia en streaming.
Por lo tanto, si vas a utilizar un PC o consola para juegos o para hacer maratón de alguna serie en Netflix o HBO Max, la conexión física sale ganando. El cable HDMI es el único que, de momento, ganrantiza una respuesta inmediata que el WiFi todavía no es capaz de igualar.
Otros supuestos en los que el HDMI supera a la tecnología inalámbrica es al conectar sistemas de cine o equipos profesionales de audio o vídeo. En estos casos, el cable ofrece una estabilidad en la señal que lo inalámbrico aún no puede dar, debido al riesgo de interferencias externas.
Es la opción recomendada para quienes busquen una buena tasa de refresco y una fidelidad de audio sin ninguna pérdida por compresión. No obstante, esto es para escenarios muy aislados, puesto que en la mayoría de casos el WiFi Direct, AirPlay o Miracast son suficientes para enviar contenido a la televisión, con la ventaja de que evitas los molestos cables de detrás de tu televisión.
