Contratar una tarifa de fibra óptica de 1 Gbps o 1000 Mbps en 2026 es el estándar para cualquier hogar en el que varias personas necesiten conexión a internet para trabajar, ver contenido en streaming o jugar a las videoconsolas. Y una vez te acostumbras a esa inmediatez de que todo cargue rápido, no hay vuelta atrás.
Y claro, si de la noche a la mañana tu conexión de alta velocidad decide comportarse como si estuviéramos en 2013, pues la situación requiere una intervención especializada.
Y eso fue lo que hice. Contacté con Digi porque la situación se volvió bastante insoportable, y lo peor es que es algo que le sucede a mucha gente, y no tiene nada que ver con que la red esté saturada.
Durante una semana, mi conexión de 1 Gbps se desplomó. Los test de velocidad, que habitualmente marcaban 900 Mbps simétricos, no pasaban de 90 megas en el mejor de los casos, y se acercaban más a los 60 Mbps. Donde más noté el problema fue en la PlayStation 5, porque descargar un juego o actualizar los que ya tenía, algo que debería llevar minutos, se convertía en un largo proceso que se estiraba durante varias horas. En 2026 esto no tenía ningún sentido.
Como cualquier usuario con conocimientos básicos, reinicié el router, en mi caso el ZTE que me instaló la compañía Digi, e incluso apagué y encendí la ONT (el pequeño aparato blanco que traduce la luz de la fibra a datos). El resultado para mí fue nulo, ya que la velocidad seguía clavada en esos 60 o 70 megas, con algún pico que rozaba los 90.
Servicio técnico de Digi
Tras abrir incidencia y recibir la visita del técnico de Digi, la solución fue revisar el hardware físico. El profesional fue directo al grano y su diagnóstico inicial apuntó a que el culpable en este caso era el enlace entre la ONT y el router, es decir, el cable de red. El técnico me explicó que el análisis de la línea daba errores en la transmisión de datos en ese tramo corto de cable. Su primera sospecha fue el cable que une ambos aparatos.
Para que una conexión de 1 Gbps funcione, se necesita un cable de red de, al menos, categoría 5e (Cat 5e) o categoría 6. Estos cables tienen 8 hilos de cobre en su interior. Si el cable está mordido por una mascota o si se deterioró en el momento de la instalación o tras una presión continua del rodapié sobre él, o es de una categoría antigua e insuficiente, la velocidad física se reduce enormemente.
Si de los 8 hilos internos fallan algunos, el router y el aparato de la fibra no pueden establecer la conexión a 1000 Mbps, así que, por seguridad, recortan la línea. Es por eso que mis test de velocidad daban 90 Mbps.
La solución final: Router nuevo y adiós al ‘Fast Ethernet’
Aunque la teoría del cable era bastante convincente, me sugirió también la opción de probar un cambio de router, para ver si así la conexión volvía a la velocidad que debía tener. El profesional me contaba que, a veces, no es el cable el que falla, sino el propio puerto RJ45 (la clavija donde enchufas el cable) del router. Una subida de tensión, el calor acumulado o simplemente un fallo en los pines de contacto pueden hacer que el puerto sea incapaz de mantener la estabilidad de la línea que tienes contratada, sobre todo si es muy demandante.
Al instalar el nuevo router, con el mismo cable de red que estaba ya montado, la conexión volvió a recuperar los más de 900 megas de velocidad a través de conexión inalámbrica cerca del router. Para comprobarlo, el experto me pidió que realizase otra comprobación. Esta vez lo hice desde el móvil, con conexión WiFi inalámbrica, a unos dos metros del router. El resultado, ya en un primer momento, subió hasta casi los 1000 Mbps de mi tarifa.
Lo que sí tengo que mencionar es la rápida y precisa atención de Digi. Desde que les notifiqué el problema, en cuestión de horas tenía al técnico en casa, y me lo solucionó en menos de 15 minutos. Cuando optas por una compañía, esperas que, además de los buenos precios que ofrece, tenga un servicio técnico y de atención al cliente de calidad. Y, en este sentido, Digi me sorprendió gratamente.
