Desde la pandemia ocasionada por el covid-19, todos los usuarios que manejamos en el día a día multitud de dispositivos tecnológicos tratamos de tenerlos impolutos. Los limpiamos, les quitamos el polvo y las huellas y la suciedad, y muchas veces usamos uno de estos geles desinfectantes que desde el 2020 llevamos siempre con nosotros.
Creemos que los geles hidroalcohólicos sirven para todo y quitan cualquier resto de suciedad o bacterias, pero realmente hay que tener cuidado con usarlos con determinados productos, sobre todo tecnológicos, ya que podríamos estar condenándolos al fallo. Y cuidado también con las pantallas de las televisiones.
Los servicios técnicos de grandes fabricantes están viendo un aumento considerable de paneles dañados, no por caídas, sino por una limpieza agresiva con este tipo de líquidos. Tratar una pantalla moderna de alta definición como si fuera el cristal de una ventana es un error que puede salir muy caro. Los paneles actuales son complejos conjuntos de tecnología recubiertos por láminas químicas microscópicas que no soportan la abrasión de los disolventes. Por tanto, al echar gel, estás eliminando ciertas capas de la pantalla del dispositivo.
Capa oleofóbica del móvil
Cuando sacas un teléfono nuevo de la caja, el tacto de la pantalla es increíblemente suave, el dedo desliza como si fuera hielo y las huellas, aunque se quedan, se limpian con una simple pasada de la manga de tu camiseta.
Esto se debe a la capa oleofóbica. Se trata de un recubrimiento de polímero ultrafino aplicado industrialmente sobre el cristal que tiene propiedades lipofóbicas, es decir, repele la grasa natural de nuestra piel. Esta capa es la barrera que mantiene la nitidez de la pantalla y ofrece esa experiencia táctil premium. Cuando echas gel desinfectante sobre esta capa, el alcohol ataca químicamente el polímero oleofóbico, desgastándolo y haciendo que deje de ser útil.
Fabricantes como Apple, Samsung o Google advierten explícitamente en sus páginas de soporte que no se deben usar productos de limpieza abrasivos ni geles de manos. Aunque el cristal no se rompa, el resultado de usar gel es una pantalla que, en pocas semanas, se siente áspera al tacto, se llena de huellas que ya no se pueden borrar y pierde brillo.
Daños internos en PC
Si en los móviles el daño es grave, en los ordenadores portátiles y monitores de sobremesa puede ser catastrófico. A diferencia de los móviles, que suelen usar cristal Gorilla Glass, muchas pantallas de ordenador (especialmente las mate o antirreflejos) utilizan superficies plásticas o recubrimientos polarizados mucho más sensibles.
El alcohol del gel ataca las capas antirreflejos, dejando unas manchas blancas permanentes. Es como si la pantalla tuviera niebla en ciertas zonas, pero realmente es el plástico que se ha quemado químicamente y se ha vuelto opaco. Una vez que ocurre esto, no hay otra reparación posible que no sea cambiar el panel entero, y sabemos que no es una avería económica. Tendrás que usar otro método de limpieza.
Además, si es en formato gel, tiene el riesgo extra de que, al ser una sustancia viscosa, podría filtrarse por el bisel y llegar hacia los conectores internos o a las láminas de retroiluminación. Esto dará lugar a cortocircuitos o manchas de humedad internas que inutilizan el dispositivo.
Cómo limpiar el móvil correctamente
La herramienta fundamental es el paño de microfibra. A diferencia del papel de cocina o las servilletas (que están hechos de celulosa y rayan la pantalla), la microfibra atrapa la suciedad y la grasa sin agredir la superficie.
Para el líquido, no uses ni el alcohol, ni el limpiacristales azul (que lleva amoniaco, otro destructor de pantallas) ni el gel. Lo mejor es usar agua destilada o productos específicos para pantallas que indiquen claramente que no contienen alcohol. Estos limpiadores usan tensioactivos suaves que levantan la grasa sin disolver la capa oleofóbica. Y recuerda la regla de oro de nunca rociar el líquido directamente sobre la pantalla.
