Elon Musk creó la empresa más valorada del mundo el pasado 3 de febrero, tras haber fusionado SpaceX y xAI con el objetivo de liderar la carrera espacial con Inteligencia Artificial. Ahora, ya tenemos la primera consecuencia: un nuevo centro de datos en el espacio que multiplicará por 70 el número de satélites que tiene actualmente desplegados Starlink.
Elon Musk sorprendió al mundo hace apenas 48 horas, cuando comunicó que SpaceX y xAI iban a convertirse en una única empresa. El resultado de este movimiento ha sido la creación de la que está considerada la empresa con mayor valoración del mundo. La noticia llegaba apenas unos días después de que el empresario decidiera dar un cambio de rumbo en otras de sus empresas, Tesla, discontinuando algunos de los modelos más populares de la firma. Toda una declaración de intenciones de hacia dónde quiere que se dirija el mundo: el desarrollo de la Inteligencia Artificial.
Apenas han pasado unos días desde que supimos de la fusión de dos de sus compañías y ya tenemos la primera consecuencia: el organismo regulatorio de las comunicaciones en Estados Unidos, FCC, acaba de autorizar a SpaceX para que despliegue hasta un millón de satélites que actuarán como un centro de datos en el espacio y operarán a una distancia de entre 500 y 2.000 kilómetros de la superficie terrestre.
Un cambio de rumbo para Starlink
Actualmente, se considera que en el espacio existen 15.000 satélites que orbitan la Tierra, aproximadamente. De entre todos ellos, Starlink tiene en propiedad algo más de 9.000. En el caso de que se lleve a cabo el plan propuesto por la compañía, y que ha recibido el visto bueno de la FCC, se multiplicaría por 70 el número de satélites en el espacio, lo que deja una gran cantidad de dudas a todos los expertos que se han pronunciado sobre esta cuestión. Especialmente en torno a los riesgos de los desechos orbitales y sobre las emisiones del lanzamiento.
Pese a que la firma de Musk no ha dado mucha información al respecto, sí que ha explicado que el objetivo es crear un sistema orbital que esté diseñado para funcionar como una infraestructura informática espacial. El objetivo es que se desarrolle lo suficiente como para que en un futuro se pueda obtener el máximo rendimiento de la energía solar que se podría captar con el sistema adecuado.
Pese a que a la firma le queda un largo camino por delante hasta poder cumplir con los objetivos que se han definido, la realidad es que todo apunta a que, de cumplir sus planes, podríamos estar ante uno de los grandes cambios de los últimos años en lo que a procesamiento de datos se refiere.
En 36 meses, la IA tendrá lugar en el espacio
Musk participó recientemente en el podcast Cheeky Pint y afirmó que en 36 meses “el lugar económicamente más atractivo para implementar la IA será el espacio”. Posteriormente, confirmó que trabaja para reducir al máximo este plazo y que según los planes sobre los que trabaja, el desembarco podría producirse en 30 meses.
Pese a que la FCC ha aceptado la propuesta, esto no quiere decir que se vaya a llevar a cabo. El organismo ha abierto una ronda de consultas públicas que estará disponible hasta el próximo 6 de marzo. Este será el plazo en el que las empresas competidoras y las organizaciones ambientales puedan presentar sus dudas al respecto sobre la viabilidad del proyecto y el impacto que podría tener a nivel ambiental.
Una vez estudiada toda la información, la FCC podría autorizar un despliegue parcial de los satélites, rechazar la propuesta o aprobar el plan de Musk en su totalidad. De momento, lo único que podemos hacer es esperar hasta conocer exactamente el alcance del proyecto.
