Oasiz Madrid, el gigantesco complejo de Torrejón de Ardoz conocido por ser el único en la región que integra un lago navegable y una playa artificial, al menos hasta ahora, ha cambiado oficialmente de propietarios. Esto, que a simple vista puede no ser importante, tendrá un verdadero impacto en los ciudadanos que cada día visitan los salvajes pasillos del centro comercial.
Lo que comenzó como un ambicioso proyecto de la compañía francesa Phalsbourg, a través de su filial Carlotta Iberia, ha terminado con un cambio de timón tras un complejo proceso judicial.
Tras la adjudicación del complejo por 140,3 millones de euros al fondo británico Cale Street Investment, se abre una nueva etapa para un centro que sirve de epicentro de ocio a más de medio millón de personas en el Corredor del Henares. Esta operación, autorizada por el Juzgado de lo Mercantil número 14 de Madrid, supone el fin de una etapa de incertidumbre financiera y el inicio de una estrategia que los usuarios empezarán a notar muy pronto.
Adiós a los problemas
El principal problema que arrastraba Oasiz Madrid no era su afluencia ni su atractivo comercial, sino una estructura de deuda que asfixiaba a su anterior propietario. Con una deuda total cercana a los 320 millones de euros, el complejo entró en concurso de acreedores. Según informa Observatorio Inmobiliario y consta en el proceso concursal, Cale Street, que ya era el principal acreedor, ha tomado el control a través de la sociedad Terox SPV 2025 para garantizar la continuidad del negocio.
Si eres de los que suele perderse por sus tiendas, esta es la mejor noticia posible. Cuando un activo tan grande está en manos de una administración concursal, las inversiones en mantenimiento y mejora suelen congelarse. Al entrar un propietario con el pulmón financiero de un fondo internacional, sobre todo la playa y el mantenimiento del lago, elementos de alto coste operativo, están más asegurados que nunca. La prioridad del nuevo dueño es estabilizar el activo y rentabilizarlo, lo que implica que el estándar de calidad en la limpieza, la seguridad y el cuidado de las zonas verdes recibirá un impulso renovado.
¿Qué mejoras habrá?
Oasiz Madrid se aleja del concepto tradicional de centro comercial para ser un lugar abierto, y precisamente ahí está su gran atractivo. Vidrieras verticales preciosas, tiendas que parecen nacer en un parque y actividades de ocio de todo tipo cobran mucha más vida con el buen tiempo y el aire renovado de la primavera.
Con sus 90.000 m² de superficie bruta alquilable, el complejo ya ha demostrado que es capaz de sobreponerse a las adversidades financieras de sus anteriores gestores. De hecho, el centro ha mantenido una ocupación del 80 % y sus ventas han crecido un espectacular 20 % en el último año.
El cambio de manos afectará positivamente a los ciudadanos en tres ejes fundamentales que detallamos a continuación:
- Menos locales vacíos: Con un 20% de superficie aún disponible, el objetivo de Cale Street es atraer a grandes operadores que hasta ahora dudaban en entrar debido a la inestabilidad del concurso de acreedores. Es muy probable que en los próximos meses veamos la llegada de nuevas firmas de moda internacional y conceptos de restauración premium que completen el ecosistema donde ya conviven gigantes como Nike, Adidas o Fnac. Un propietario solvente es el mejor imán para que las marcas se atrevan a firmar contratos de alquiler a largo plazo.
- Mejora en la experiencia: El modelo de Oasiz se basa en que el usuario no vaya solo a comprar, sino a pasar el día. El fondo británico tiene experiencia en la gestión de activos de alta gama y sabe que la clave está en los detalles: eventos culturales, espectáculos de agua en el lago y una gestión más profesionalizada de las áreas de juego. Podemos esperar una agenda de eventos más agresiva para seguir aumentando ese 4 % de crecimiento en afluencia que ya venía registrando el centro.
- El futuro de la playa: La joya de la corona, su zona de playa y club de playa, requiere una gestión muy especializada. El cambio de dueño abre la puerta a nuevas concesiones de explotación para que este espacio sea un centro de actividad constante durante los meses de calor, mejorando los servicios de hamacas, hostelería y actividades acuáticas.
