Tras años de escándalos de privacidad y con la Ley de Mercados Digitales (DMA) apretando las tuercas a las grandes empresas tecnológicas, sobre todo a Apple, muchos usuarios nos hemos planteado dejar de alimentar a Google Drive, iCloud o Dropbox para confiar nuestros datos a empresas europeas, amparadas por el RGPD y lejos de la mirada de la NSA estadounidense.
Sobre la teoría puede ser una buena idea, pero en la práctica, sin embargo, hay que tener sumo cuidado, ya que la oferta de la que disponemos se parece más a una opción amateur que a un servicio realmente profesional. Y los que sí cumplen con su papel tienen precios desorbitados.
Buceando en el mercado europeo tratando de encontrar un buen sustituto para Google Drive, lo que buscaba principalmente era un servicio seguro, privado y que fuese fiable, para alojar allí mis archivos. No pedía tampoco mucho, pero es que el panorama es desolador.
¿Qué opciones hay?
El primer gran obstáculo al buscar nube europea es distinguir entre infraestructura real y otros proyectos de startups que prometen seguridad, que tienen preocupantes vulnerabilidades.
Casos como Leviia (Francia) o Koofr (Eslovenia) son ejemplos claros. Aunque funcionan, en esencia no son más que revendedores de espacio de gigantes como OVH o Hetzner con una capa de software (a menudo una instancia de Nextcloud modificada) por encima. El problema de esto es que suelen heredar las carencias de la infraestructura base o añadir interfaces de usuario para nada intuitivas. En el caso de Leviia, la falta de claridad sobre el cifrado en reposo es directamente una bandera roja para cualquier experto en seguridad.
Peor aún es el escenario de las micro-startups como Filen.io o la reciente Drime. Sobre el papel, ofrecen cifrado zero-knowledge, es decir, no acceden a tus datos, pero su uso presenta graves fallos de todo tipo: problemas de sincronización que borran archivos erróneamente, caídas de servicio que no aparecen en sus páginas de estado o, en el caso de Drime, el uso de plantillas de código prefabricadas. Confiar tus fotos o archivos importantes a este tipo de servicios es una práctica muy arriesgada.
Los más seguros
Si descartamos los experimentos, nos quedan los pesos pesados. Aquí la calidad sube, pero también hay que pagar considerablemente más.
Proton Drive es, posiblemente, la gran esperanza suiza, con una gran reputación en seguridad. Sin embargo, como producto de almacenamiento, tiene mucho que mejorar, y lo hace muy lentamente. Su modelo de seguridad es tan estricto que lo convierte en un ecosistema cerrado. Si eres usuario de Linux o quieres usar clientes de terceros, te encontrarás con limitaciones. Además, el precio por GB es alto si lo comparamos con Google. Proton es excelente si valoras la privacidad por encima de la funcionalidad, pero prepárate para tener menos funciones por más dinero.
En el otro extremo está Tresorit. También suizos, ofrecen quizás la mejor tecnología de cifrado del mercado. El problema es que su enfoque es totalmente B2B, es decir, para empresas y negocios. Un usuario doméstico que quiera almacenar 2 TB se encontrará con precios prohibitivos y muchas limitaciones en el número de dispositivos.
Olvídate de pCloud
Mención aparte merece pCloud. Es una de las alternativas más populares por sus ofertas de pago único en lugar de suscripción. Aunque se venden mucho, han protagonizado polémicas por cerrar cuentas unilateralmente al detectar hashes de archivos con derechos de autor, lo que desmonta en parte su promesa de privacidad absoluta. Además, sus velocidades de transferencia suelen sufrir mucho.
Hazlo tú mismo con Hetzner
Llegados a este punto, ¿cuál es la solución real para el usuario experto que quiere salir de Google sin arruinarse ni perder datos? La respuesta, irónicamente, es la infraestructura pura.
El gigante alemán Hetzner ofrece sus «Storage Boxes». No tienen una app bonita ni inteligencia artificial que ordene tus fotos, pero sí almacenamiento en bruto (FTP/SMB/WebDAV) a precios imbatibles y con una fiabilidad alemana.
La parte negativa de Hetzner es que no cifran tus datos y su redundancia es limitada. Pero si combinas este servicio con una herramienta de cifrado del lado del cliente como Cryptomator o gestionas las copias con Rclone, estarás apostando por la mejor opción.
Todo lo demás, lamentablemente, sigue siendo elegir con muchísimo riesgo. La nube europea madura, hoy por hoy, sigue siendo un mito para el usuario medio.
