Amazon ofrece muchas facilidades para devolver los productos que compramos a través de su plataforma. Normalmente, la ecommerce no pone pegas para reembolsar el dinero y, a veces, ni siquiera nos piden que enviemos el artículo de vuelta. Pero esto cambiará cuando Amazon aplique su nueva política de devoluciones el próximo 1 de enero de 2025.
La mayoría de clientes de Amazon están satisfechos con las opciones de devolución que proporciona la compañía. Sin embargo, esto tiene sus desventajas tanto en lo económico como en lo relativo al medioambiente. Por ese motivo, las condiciones para devolver un producto van a modificarse para «hacer frente a los costes operativos de las devoluciones y disminuir los residuos».
No podemos olvidar que durante los últimos años todo lo que tiene que ver con el medioambiente se ha convertido en una importante preocupación para la sociedad y los gobiernos de todo el mundo. Muchas tiendas ya han realizado cambios en sus políticas durante los últimos años, por lo que era cuestión de tiempo que desde Amazon también se realizara un movimiento similar.
Los vendedores con más devoluciones se pondrán las pilas
Los cambios en la política de devoluciones que Amazon aplicará el 1 de enero de 2025 no afectará directamente a los consumidores. El objetivo de la plataforma de comercio electrónico es que los vendedores cuyos productos sean devueltos en masa tengan que pagar un extra. En un principio, los clientes no deberíamos notar esta nueva condición, pero algunos vendedores podrían subir los precios para no salir perdiendo.
El dinero adicional que deberán pagar los vendedores solo afectará aquellos que superen determinada cantidad de artículos regresados, dependiendo de la categoría. Para calcular el pago extra, Amazon tendrá en cuenta el porcentaje de unidades enviadas y la cantidad que se devuelve entre ese mes y los dos siguientes.
Amazon explica que se trata de una «nueva tarifa por procesamiento de devoluciones a los productos con una ratio elevada de devoluciones». Eso sí, habrá categorías especiales que quedarán exentas, como ropa, gafas, zapatos y complementos. Las prendas comúnmente se devuelven más por problemas de talla o porque a los usuarios no les convence como les queda en persona y, por eso, quedan excluidas de las novedades en la política de devolución de Amazon.
Además, la firma detalla que los vendedores pequeños que envíen menos de 25 unidades mensuales no se verán afectados. Así, Amazon no castigará a las empresas que estén comenzando su negocio de venta online en su plataforma. Al final, el porcentaje de devoluciones puede ser bastante grande con respecto a las ventas cuando hay pocas y los resultados estarían descompensados.
Aunque la nueva política de devoluciones entrará en vigor el 1 de enero, el aumento de las tarifas de los vendedores se aplicará más adelante, para hacer el cálculo del coste adicional correctamente. Según Amazon, los cargos comenzarán a llegar entre el 7 y el 15 de abril. Es decir, tardarán más de cuatro meses en pedir tarifas más altas a aquellos vendedores cuyos productos no suelan convencer a sus consumidores.
De esta manera, Amazon espera combatir las constantes devoluciones en su plataforma, reduciendo los gastos económicos que esto supone y siendo más respetuosos con el medioambiente.
Los clientes mantendrán los mismos requisitos en las devoluciones
Los compradores de Amazon en España tienen derecho a desistir del contrato de compra sin ninguna justificación durante los 14 días naturales después de haber recibido el paquete. Además, la ecommerce permite devolver el artículo pese a que hayan pasado 30 días. Aparentemente, estos tiempos de devolución no se modificarán con los cambios de la política de la plataforma que se aplicarán el 1 de enero de 2025.
Hay algunos productos que se salen de la lista de devoluciones. Por ejemplo, los cosméticos no pueden enviarse de vuelta a cambio de un reembolso después de abiertos, ni tampoco está permitido hacerlo con los artículos personalizados o con la prensa diaria.
Además, no siempre la devolución sale gratis. A veces, los clientes deben pagar los gastos de envíos, cuyo coste varía dependiendo del servicio de paquetería utilizado. Van desde los 2,99 euros para Correos a los 5,50 euros para devoluciones internacionales.
