Los satélites de alerta temprana de los misiles que se lanzan desde cualquier parte del mundo son clave en términos de defensa. A medida que los misiles son cada vez más potentes, los satélites también deben serlo, de lo contrario, el orden mundial podría estar en riesgo, según afirman desde Estados Unidos.
En un contexto geopolítico tan incierto como al que estamos haciendo referencia, las principales potencias del mundo están invirtiendo gran parte de sus recursos en estar preparados tanto para atacar como para defenderse en el caso de que estalle cualquier conflicto internacional. Si por algo destaca EEUU, y por ende la OTAN, es por ser siempre una de las primeras potencias en abrazar cualquier tipo de tecnología que le permita mantener la delantera en caso de que estalle cualquier conflicto.
Recientemente, el país gobernado por la Administración Trump ha decidido modificar su contrato con Lockheed Martin Space, incrementando el presupuesto en 68 millones de dólares más, para mejorar los satélites del programa de alerta de misiles GEO OPIR de próxima generación. En total, dicha adjudicación se sitúa en algo más de 8.000 millones de dólares, lo que demuestra el interés de la región en cubrir todas sus necesidades al respecto.
Los satélites actuales serán reemplazados
La modificación del contrato mantiene el programa bautizado como Next-Gen OPIR GEO activo, y se espera que únicamente durante el presente año fiscal Lockheed realice los cambios previstos, mientras que las fuerzas armadas de EEUU desarrollen toda la arquitectura satelital que le permita reemplazar la actual constelación de alerta temprana de misiles de última generación. El objetivo es el de cambiar la instalación actual con el objetivo de cubrir todas las necesidades existentes.
El programa mencionado está diseñado para que los sistemas satelitales sean capaces de detectar el lanzamiento de misiles balísticos desde la órbita geoestacionaria, situada aproximadamente a 35.000 kilómetros sobre la superficie terrestre. En esta altitud, los satélites permanecen siempre quietos sobre un mismo punto sobre la superficie terrestre, lo que proporciona a los países una visión constante las 24 horas del día.
El nuevo sistema cuenta con satélites avanzados con nuevos sensores que son capaces de detectar cualquier señal en la fase de propulsión. Los nuevos misiles emiten mucho menos brillo y queman más rápido que los anteriores, pero los nuevos satélites serán capaces de identificarlos.
Satélites resistentes a las interferencias
Uno de los aspectos que más preocupaban a Estados Unidos, y por extensión a la OTAN, es el desarrollo que han llevado a cabo los diferentes países en sus capacidades antisatélite. Una de las medidas más efectivas son los láseres que están privando de visión a los dispositivos y que, por lo tanto, restan eficiencia cuando se trata de detectar posibles lanzamientos no autorizados.
La nueva plataforma que están desarrollando cumple a la perfección con este propósito y ya han confirmado que será capaz de resistir a cualquier intento de interferencia que se pueda llevar a cabo desde cualquier dirección.
Hasta ahora, Estados Unidos trabajaba con el Sistema Infrarrojo Espacial (SBIRS), que ha sido clave en entornos como la base aérea de Al-Asad, en Irak. En el año 2024, también tuvo un papel destacado en los misiles que se lanzaron contra Israel, lo que permitió detectar todo tipo de incidencias entrantes. Ahora, el objetivo es que EEUU y sus aliados tengan un nuevo sistema adaptado a las amenazas actuales, mucho más desarrolladas de las que teníamos hace algunos años.
Una vez se lleve a cabo todo el desarrollo y se instale la solución, Estados Unidos tendrá una nueva herramienta con la que brindar información clave a los puestos de control y a los soldados que estén en primera línea.
