¿Te imaginas que el sol se esconde por el horizonte en noviembre y no vuelves a verlo salir hasta casi febrero del año que viene? Pues esto que en España parece más propio de una película postapocalíptica que de la realidad, es habitual para los habitantes de una remota zona de Estados Unidos, que acaban de sumergirse en la oscuridad total.
La Noche Polar ha llegado oficialmente a Barrow, en Alaska, donde no volverán a ver el sol hasta el 22 de enero del año que viene. Para los más de 4.000 residentes de la localidad, sus rutinas han cambiado para los próximos 60 días, ya que tendrán que acostumbrarse a vivir en una eterna noche.
La localidad en cuestión es Utqiaġvik (anteriormente conocida como Barrow), situada en el extremo norte de Alaska. Es el asentamiento humano más septentrional de los Estados Unidos y su ubicación geográfica, muy por encima del Círculo Polar Ártico, hace que tenga unos ciclos de luz extremos.
¿Qué es la Noche Polar?
Según los datos compartidos y confirmados por los meteorólogos, el último atardecer tuvo lugar hace apenas unas horas. A partir de este momento, el sol permanecerá por debajo del horizonte durante aproximadamente 65 días. Esto significa que los ciudadanos de Utqiaġvik pasarán la Navidad, el Año Nuevo y el Día de Reyes sin ver la luz directa del astro rey. No será hasta el 22 de enero de 2026 cuando el sol asome tímidamente de nuevo, marcando el fin de una noche que habrá durado más de dos meses.
Aunque es preciso matizar que no vivirán en la total oscuridad las 24 horas del día, ya que aunque el sol no saldrá, durante unas pocas horas tendrá lugar lo que se conoce como crepúsculo solar. Con él, el entorno se tiñe de un claro azul que permite ver sin tener que utilizar luz artificial, pero que no tiene ni la fuerza ni ofrece el calor que da la luz solar directa. Con el paso de las semanas, este breve oasis de luminosidad también se irá acortando, haciendo que este pequeño pueblo se sumerja todavía más en la absoluta oscuridad.
¿Por qué ocurre este fenómeno?
Este fenómeno tiene lugar como consecuencia de la mecánica celeste. La Tierra no gira sobre un eje totalmente vertical, sino que está inclinada aproximadamente 23,5 grados respecto al plano de su órbita alrededor del Sol. Esto hace que durante el invierno, en el hemisferio norte, el Polo Norte apunte en dirección opuesta al Sol, y cuanto más cerca se está del polo, más notable es el efecto.
En el caso concreto de la localidad de Utqiaġvik, su latitud es tan alta (71 grados norte) que la curvatura de la Tierra impide que los rayos solares directos alcancen la superficie durante este periodo de la órbita terrestre. El sol, físicamente, no llega a superar la línea del horizonte.
Pero lo más curioso de este fenómeno es que se comporta como un péndulo, y la misma inclinación que provoca la Noche Polar en invierno, en verano causa el Sol de Medianoche. Esto hace que, entre mayo y agosto, tengan más de 80 días continuos de sol. ¿Cuál de los dos casos preferirías tú?
La parte buena de la Noche Polar es que, a pesar de que los habitantes están dos meses sin ver el sol, pueden observar las Auroras Boreales desde uno de los lugares más privilegiados del planeta.
