La sombra de la censura se cierne sobre Internet

La sombra de la censura se cierne sobre Internet

Redacción

El debate sobre el control de Internet sigue al rojo vivo en la conferencia que se celebra en Dubai por parte de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, por sus siglas en inglés). Los países que defienden la libertad en la Red ven cómo aumenta la oposición por parte de los partidarios de la censura.

En las dos últimas semanas nos hemos hecho eco del debate establecido en Emiratos Arabes Unidos para intentar establecer unas normas a nivel mundial que sirvan para supervisar y controlar Internet. En los últimos días se han radicalizado las posturas y el enfrentamiento entre EEUU y algunos países occidentales con el otro bando mayoritario, formado por Rusia y algunas potencias árabes es palpable e incluso podría ser insuperable.

Hace algo menos de una semana ya se vio el rechazo por parte de los delegados de los países representados a adoptar la propuesta de EEUU y Canadá para limitar el alcance del acuerdo definitivo a los operadores tradicionales y excluir a los proveedores de contenidos como Google o Facebook. A ello hay que unir la denuncia de un cargo estadounidense, quien anunció que existe un acuerdo entre Rusia y otros países para lanzar propuestas que el país norteamericano considere inaceptables.

El responsable de inteligencia de Estados Unidos ha calificado de forma negativo el borrador de las propuestas presentadas por esta coalición. Entre ellas está el aumento de la censura y la supervisión de Internet, algo que temen incluso desde Google. «Estamos viendo a los gobiernos impulsando sus visiones del futuro de Internet, nos preocupa ver que un gran grupo de gobiernos quiere un Internet mucho más cerrado y controlado«, aseguró la consejera política Emma Llanso, del Centro para la Democracia y la Tecnología, financiada por el buscador y otras compañías de la Red.

El embajador de EEUU ya ha asegurado que su país no firmará un acuerdo en esta línea, lo que podría aislarle en parte del mundo. En la misma situación quedarían proveedores de contenidos, cuyos temores pasan por un posible acuerdo para identificarles como «disidentes» si no firman el tratado y ejercer un mayor control contra ellos o incluso llegar al punto de bloquearles como ya sucede con algunas compañías en países como China.

Así pues, la situación parece de lo más controvertida. En cuestión de horas finalizan unas jornadas en las que la sombra de la censura ha planeado hasta el punto de que puede llegar a ser la guía sobre la que gire la propuesta del tratado final.