El Gobierno quiere que las cabinas y las guías telefónicas dejen de ser un servicio universal

Tanto las cabinas como las guías telefónicas llevan unos cuantos años con una muerte más que anunciada, pero que el propio gobierno impedía debido a que los considera como servicios universales y de interés para la población española. Esto podría cambiar según hemos visto en el último borrador que modifica el Real Decreto 424/2005, de 15 de abril que regula ambos asuntos.

El Gobierno le va a dar la última puntilla a las cabinas

Ambos servicios quedarían fuera del listado de servicios universales de telecomunicaciones según la modificación que está sometida desde hoy hasta el próximo 24 de mayo a audiencia pública. El motivo por el que quieren dejar de incluirlo en el listado es el mismo por el que ningún operador quería hacerse cargo de ellas: porque ya casi nadie las utiliza debido a que prácticamente todo el mundo tiene un móvil.

En el último concurso nadie quiso hacerse cargo de las cabinas, y finalmente fue Telefónica quien fue designado como encargado de gestionarlas en 2017 y 2018. El coste de mantener las cabinas se estima en unos 2 millones de euros anuales, reportando unos beneficios muy bajos. De las 18.000 cabinas que todavía quedan en España, 12.000 no son rentables. El 88% de los españoles no ha usado una cabina en su vida, y cerca de la mitad de las cabinas no realizan ni una sola llamada al año.

cabina telefónica madrid

El Gobierno hace referencia a la generalización de la cobertura móvil en España, a la presencia de los datos móviles y los cambios de uso por parte de los usuarios para demostrar que el uso de las cabinas ha caído en picado en los últimos años. La propia CNMC ha cuestionado ya varias veces que sigan estando incluidos dentro del servicio universal de telecomunicaciones.

El cambio en el Real Decreto podría acabar con dos tercios de las cabinas de España

Si nos vamos a lo que dice la Ley General de Telecomunicaciones, lo que se exige es que “los ciudadanos tengan acceso a servicios de telecomunicaciones con independencia de su localización geográfica, con una calidad determinada y a un precio asequible”. Dentro de esto podemos encajar perfectamente las líneas de telefonía móvil, que cada vez son más baratas, al igual que los móviles.

Esta ley obligaba hasta ahora llevar la red de telecomunicaciones fija (y con ella las cabinas) a cualquier municipio del país que tenga más de 1.000 habitantes (e incluso en algunos con menos si su situación es especial), incluyendo zonas no rentables, añadiendo una cabina por cada 3.000 habitantes extra. Todo esto debía hacerse también manteniendo unos precios bajos que hicieran el servicio asequible.

Por ello, es probable que el Gobierno decida sacar las cabinas del servicio universal a finales del mes de mayo, y que a partir de ahí se acelere aún más su paulatina desaparición para que sólo queden en uso las 6.000 cabinas que actualmente son rentables.