¿Es interesante comprar móviles libres?

¿Es interesante comprar móviles libres?

Carlos González

En 2012 vimos cómo las subvenciones de teléfonos inteligentes veían, en su inmensa mayoría, el fin definitivo. Después de aproximadamente dos años, la demanda de dispositivos móviles ha variado en gran medida. Y es que, además de haber crecido, el canal de venta mayoritario es ahora el de móviles libres. ¿Por qué es preferible comprar móviles libres, en lugar de a través del operador?

Los operadores móviles, aunque ahora con «ayudas» menores, inexistentes en muchos casos, continúan dedicándose activamente a la comercialización de teléfonos inteligentes, además de otros dispositivos móviles como tabletas. Por otra parte, la gran alternativa es la compra de estos terminales de forma libre. Pero, ¿cuál es la mejor opción, y por qué?

Comprar un terminal móvil a través de nuestro operador, por norma general, supone pagar el importe total en una única cuota, o bien la financiación del equipo y asociación del pago mensual a la cuota de nuestra tarifa. En cualquiera de los dos casos, y salvo algunas excepciones que destacamos a menudo, suele ser «más caro» comprar un teléfono móvil a través del operador. Y no sólo por el desembolso del propio equipo, sino también por el riesgo de compra.

Precios más altos en móviles a través de operador

En el lanzamiento de nuevos dispositivos móviles podemos ver, casi siempre, cómo los operadores se preocupan especialmente por distinguirse y ofrecer a sus consumidores los mejores precios. Descuentos en tarifa, descuento por compra en los primeros días y otro tipo de promociones pueden ayudarnos a comprar un nuevo móvil recién lanzado al mercado. Ahora bien, salvo en el caso de los equipos de Apple, que raramente bajan de precio en los «canales habituales», la mayoría de equipos Android bajan de precio rápido, lo que convierte a los operadores, a los pocos meses, en la vía de compra más cara. Más aún cuando financiamos, puesto que 12, 18 o 24 meses estaremos pagando el «precio original» por un equipo que ya no vale lo mismo en el mercado.

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Permanencia, o cómo seguir pagando lo que ya no tienes

El mayor riesgo de financiar un teléfono móvil, ya sea con el operador o no, está en que acabemos pagando las cuotas de un equipo que hemos perdido, nos han robado, o ha dejado de funcionar por cualquier motivo. Siempre que podamos resolverlo acogiéndonos a la garantía, el problema es nulo. Ahora bien, hay dos factores fundamentales que debemos contemplar. En primer lugar, el seguro. Y es que, aunque seamos cuidadosos y nos despeguemos poco de nuestro teléfono móvil, a diario se producen cientos de robos de dispositivos móviles. Por otra parte, y con respecto a los operadores, más grave se vuelve cualquiera de estos casos cuando, además, estamos acogidos a un compromiso de permanencia. Estamos pagando la financiación de X meses, nos hemos quedado sin el móvil, y estamos atados a un operador, por lo que nuestras «posibilidades de negociación» para conseguir otro equipo con un operador distinto gracias a la portabilidad desaparecen por completo.

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Tarifas obsoletas, incluso tras sólo 12 meses

Con respecto a la permanencia, de la que ya hemos explicado un inconveniente justo en las líneas anteriores, se plantea otro problema quizá más grave aún. ¿Nunca habéis dicho u oído decir «pago sólo 40 euros al mes y tengo el último modelo»? Pues bien, puede que «mes a mes» salga barato, pero las tarifas se quedan obsoletas incluso tras sólo 12 meses, por lo que probablemente pasado un año estaremos pagando una tarifa «más alta» de lo normal, en cuanto a su precio, y ya estaremos atados a un sobrecoste innecesario.

Al principio de la compra nos pudimos ahorrar algo, probablemente, pero tras 12 ó 18 meses nos mantendremos atados a una tarifa más cara de lo normal, con menos ancho de banda de lo normal, o con otras serie de limitaciones dada la rápida evolución del mercado. Por lo tanto, aunque comprar teléfonos móviles con el operador no es una mala idea, estos factores anteriores son fundamentales a la hora de tomar una decisión. Y es que, sí, puede parecer «muy caro» un equipo de entre 300 y 600 euros, pero, cuando termine nuestra financiación, ¿cuánto habremos pagado por nuestro dispositivo móvil?