Esta nueva tecnología hará que los aviones emitan menos CO2

Generalmente los aviones tienen que hacer funcionar sus motores para avanzar por toda la pista. Esto supone el consumo de mucho combustible y, además, genera muchas emisiones de carbono que son perjudiciales para el medio ambiente. Pero un nuevo sistema de remolque eléctrico en el suelo ofrece una alternativa que sería mucho más eficiente y beneficiosa.

Esta nueva tecnología recibe el nombre de ATS y se está desarrollando en Estados Unidos.

Un sistema automatizado con mucho potencial

El sistema incorpora canales largos en forma de zanja que se instalan a lo largo de las pistas que ya existen. Luego, se cubren con dos placas de acero, una a cada lado.

Dentro de cada canal hay un dispositivo de monorraíl motorizado que corren a lo largo de los lados del canal. A través de la ranura entre las placas, la parte superior del carro de arrastre se una a otro aparato llamado carro de remolque, que está en la superficie de la pista.

Cuando el avion haya aterrizado o esté listo para el despegue, la unidad se mueve hacia las ruedas delanteras del avión. Después, el piloto enciende los motores el tiempo justo y necesario para mover las ruedas a la plataforma rodante.

Luego los calzos en la plataforma rodante se levantan para mantener la rueda en su lugar, y el carro de arrastre se activa para empujar o tirar de la nave a lo largo de la pista según las necesidades.

Cuando el avion ha llegado a donde le correspondía, se encienden de nuevo los motores para mover las ruedas de la plataforma rodante. En caso de situaciones de frio, los canales contarán con sistemas de calefacción para evitar la acumulación de hielo o nieve.

Todo el sistema es automático, por lo que los pilotos no necesitan hacer ninguna labor de conducción durante el trayecto en la pista. Aun así, se puede parar el sistema de forma manual si fuera necesario.

Menos emisiones de CO2 y ahorro de combustible

El equipo cree que este sistema además reduce las posibilidades de colisión entre aviones e incluso que podrían aumentar su rendimiento hasta en un 30%.

El problema del sistema ATS es que es muy caro (alrededor de unos 150 millones de dólares). Por tanto, si los aeropuertos quisieran implementar entre sus instalaciones este sistema, tendrían que encontrar una forma de sacar más beneficios para que les fuera rentable.

Una posibilidad sería la de que los aeropuertos les cobraran a las aerolíneas una tarifa extra por aterrizar, lo que equivaldría a la mitad del coste de combustible que cada avion ahorraría al usar el sistema. Incluso los aeropuertos podrían vender a otras empresas sus créditos de carbono.

Según los cálculos, en un periodo de unos 24 meses aplicando estas tarifas se recuperaría la inversión.