Tras mucho tiempo pensando en abandonar Spotify y probar Apple Music como alternativa, he tenido que resignarme y volver. No ha sido una decisión sencilla, pero hay un motivo que ha impedido que pueda disfrutar del uso de la herramienta de Apple.
Hoy día hay muchas aplicaciones de streaming, pero Spotify sigue teniendo la sartén agarrada por el mango. Con las subidas de precio y otros cambios, lo cierto es que dan ganas de darse de baja. El problema es ¿Qué contratas en su lugar? De primera mano, he comprobado que Apple Music no es la solución.
El problema del algoritmo
Nuestros hábitos de consumo musical cambian con el paso del tiempo y, entre otras cosas, nos tenemos que adaptar a lo que nos ofrecen las aplicaciones. Ya no se trata solo de buscar una canción y escucharla, sino que hay muchos más factores que tener en cuenta. El algoritmo, por ejemplo, acaba siendo un factor fundamental en nuestra experiencia de usuario.
A diferencia de lo que ocurre en Spotify, el sistema de control del algoritmo en Apple Music está exageradamente limitado. Lo único que podemos hacer es activarlo o desactivarlo, sin más. Y el proceso es molesto, lento y pesado como para estar usándolo en todo momento. Además, activarlo y desconectarlo también lleva a que la aplicación cambie la manera en la que nos presenta y recomienda contenidos.
El inconveniente viene cuando, en algún momento, nos salimos un poco de nuestra rutina habitual de reproducciones. Podríamos querer escuchar una pista de sonido ambiente para relajarnos de manera excepcional. O quizá tengamos a nuestro hijo alrededor y nos pida que reproduzcamos alguna canción infantil. También podría ser que, a diferencia de lo que solemos hacer, en algún momento escuchemos la canción de un videojuego que nos guste especialmente.
Cuando hacemos alguna de estas cosas e introducimos un cambio, Apple Music lo entiende como un contenido de interés y el algoritmo comienza a bombardearnos con ello. Por ello, hay ocasiones en las que nos ponemos realmente obsesivos con no cambiar lo que estamos “compartiendo” con el algoritmo, puesto que la experiencia de usuario puede modificarse de forma radical. En el momento en el que cambia, está prácticamente garantizado que las alteraciones del algoritmo nos perseguirán durante días o incluso semanas hasta que recuperemos la normalidad.
La solución la tiene Spotify
Por mucho que nos duela reconocerlo, en especial si somos habituales de los servicios de Apple, Spotify ofrece algo que no está disponible en la aplicación de la manzana. Se trata del sistema que permite pausar cómodamente el algoritmo para que no esté activo en el momento en el que vayamos a reproducir algo que se salga de nuestros hábitos.
El sistema de pausa es cómodo y rápido, por lo que no tiene ningún tipo de inconveniente activarlo. Lo encendemos y apagamos cuando queramos y así, si vamos a escuchar algo “extraño”, no tendremos miedo en que influya en el algoritmo. O si nuestro hijo va a tomar el control de nuestro Spotify, al menos sabremos que sus elecciones musicales no llegarán a influir de ninguna manera en nuestras canciones.
Queremos más control
Ahora mismo, lo que encontramos en Apple Music es el botón con el pulgar hacia abajo, el cual lo cierto es que no es muy práctico. Lo pulsamos en una canción, pero no implica que ese tema no vaya a saltar en algún momento en nuestras reproducciones o en el sistema de descubrimiento. Lo que le falta a Apple Music, además del botón de pausar con rapidez, es un sistema que nos permita decirle “no quiero escuchar música de este artista”.
Y eso no debería significar que las canciones no se puedan reproducir si así lo deseamos, pero sí que es verdad que el algoritmo nunca debería recomendarlo ni reproducirlo. Es tan simple como poner unos límites e intentar que Apple Music sea un entorno más satisfactorio para los usuarios. No obstante, la buena noticia es que son muchas las personas que se lo están pidiendo a Apple, así que es posible que, antes o después, introduzcan algunos cambios.
