Por qué no debes usar una Smart TV como monitor para PC

Por qué no debes usar una Smart TV como monitor para PC

Alberto García

A la hora de montar un centro multimedia, se nos puede plantear la duda de si comprar un monitor o un televisor para conectar el ordenador. Sin embargo, usar un televisor como monitor principal para un PC es lo peor que puedes hacer, y te vamos a explicar los motivos, y una excelente solución para tener lo mejor de ambos mundos.

Un monitor y una TV tienen objetivos totalmente diferentes. Un monitor está diseñado para interactuar con contenido, mientras que una Smart TV está hecha para consumirlo. Esto hace que usar una Smart TV para interactuar con contenido sea una mala idea por los siguientes motivos.

Tamaño y resolución

Si quieres resolución 4K, vas a tener que optar por 32 o 43. Ese suele ser el tamaño máximo que encontramos en algunos monitores en el mercado sin tener en cuenta lo BFGD de NVIDIA con 65 pulgadas. Si quieres algo de 32, hay modelos de fabricantes como Samsung. El problema es que, por lo que cuesta una TV así, tienes un monitor 4K con muchas mejores prestaciones. Y si optas por una Full HD, por ese precio tienes monitores 1440p, e incluso 1080p a 144 Hz para un experiencia de uso en el escritorio aún más fluida.

Y si optas por un mayor tamaño, estar tan cerca de una pantalla de 43 o incluso 50 pulgadas va a hacer que te partas el cuello, además de que el tamaño de los píxeles será mucho mayor.

Input lag y tasa de refresco

El input lag en una Smart TV es mucho mayor que en un monitor. Aunque en los últimos años estos televisores han incorporado soluciones como el Modo Juego, ningún televisor baja todavía de los 10 ms, y la mayoría, de serie, ofrecen cifras de 40 o incluso hasta 100 ms. Eso hace que todo se mueva con retraso en la pantalla cuando movemos el ratón, debido a que los televisores tienen activo, por defecto, muchas tecnologías de suavizado de imagen.

monitor

A eso se suma la tasa de refresco, la cual es de 60 Hz en los televisores más baratos, y que por el mismo precio de un televisor podemos llegar a tener 1440p a 144 Hz, 1080p a 144 Hz, o incluso 1080p a 240 Hz.

También, junto al input lag, tenemos el tiempo de respuesta. Esto suele confundirse con el input lag, pero el tiempo de respuesta es también clave porque nos indica el tiempo que tardan los píxeles en cambiar de color. Este ajuste en los televisores suele ser más lento, ya que se suele compensar con tecnologías de suavizado.

Conectividad

Si vas a usar un televisor 4K como monitor, tienes que fijarte en que tenga conectividad HDMI 2.0, o que al menos tu PC la tenga. Mientras que con versiones antiguas de DisplayPort podemos obtener señales 4K a 60 Hz, es vital tener HDMI 2.0 para poder tener 4K a 60 Hz. Si no es así, estaremos limitados a 4K a 30 Hz o 1080p a 60 Hz, donde ninguna de las dos son aconsejables para ver el televisor de cerca.

Además, los monitores tienen la ventaja de contar con conectores DisplayPort, que dan menos problemas a nivel de configuración y calidad de color, pero tienen como inconveniente que no envían sonido.

Tearing

Los televisores baratos tienen como principal inconveniente que no tienen tecnologías como FreeSync, G-Sync o Adaptive Sync. Para encontrar teles que los tengan hay que irse a modelos de gama alta, mientras que en monitores hay modelos de menos de 200 euros que ya lo tienen. Gracias a ello, la imagen no se corta, y podemos sincronizar nuestra tarjeta gráfica con la tasa de refresco del monitor para tener una imagen clara.

Color

La calidad de imagen que podemos obtener en un monitor, si usa tecnología IPS, es mucho mayor que la de un televisor barato, ya que por el mismo precio de una tele tenemos paneles con mayor reproducción de espectros de color como sRGB o DCI-P3. Para tener un televisor con una buena reproducción de color, hay que irse a enormes tamaños por encima de 55 pulgadas, y un monitor te puede dar eso en 27 o 32 pulgadas.

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Tener que apagarla y encenderla aparte del PC

Mientras que los monitores están diseñados para encenderse automáticamente cuando se enciende el ordenador, en los televisores esto no es así. Hay algunos modelos que sí incluyen esta funcionalidad, pero la gran mayoría no lo tienen. Por tanto, es necesario ir encendiendo por separado cada dispositivo.

Precio

Es un punto que hemos tocado en otras secciones, pero es importante tener en cuenta que los televisores suelen ser más caros que los monitores. Un ejemplo claro nos los ofrece la propia Samsung, donde la Smart TV Samsung QE32LS03TBK QLED de 32 pulgadas 4K cuesta 466,65 euros, y un monitor 4K de 32 pulgadas de la propia Samsung cuesta 309,99 euros.

Es mejor usar un monitor como TV

Si vas a usar un monitor para el PC, pero quieres seguir disfrutando de lo que te ofrece un televisor, tienes multitud de opciones. Por ejemplo, para ver la TDT, puedes usar un TDT por USB, que ofrece funcionalidades cómodas como grabar rápidamente el contenido en PC, o ponerlo en pequeño o en otra pantalla mientras hacemos algo en la principal.

Y en el caso de que quieras un sistema diseñado para consumir contenido en streaming de apps como Netflix, puedes usar las apps de Windows o las versiones web de cada servicio, o comprar dispositivos externos como un Fire TV o un Chromecast con Google TV. Lo conectas a uno de los puertos HDMI del monitor, y a uno de los USB, y con ello ya tienes acceso a todo.

Por tanto, vemos que es mucha mejor opción convertir un monitor en una Smart TV, que una Smart TV en un monitor. Para consolas suele ser mejor un televisor de gama alta, pero para ello hay que jugar a cierta distancia, y sabiendo que no va a ser la mejor opción para sustituir a un monitor.