La llamada lluvia de sangre es un fenómeno meteorológico que puede aparecer en España cuando una masa de aire cargada de polvo sahariano coincide con lluvias. Al caer, las precipitaciones arrastran esas partículas y dejan restos de barro rojizo o marrón sobre coches, terrazas, fachadas y calles.
Aunque el nombre pueda sonar alarmante, no se trata de sangre ni de ningún fenómeno extraño: es una forma vistosa de referirse a la lluvia de barro. El principal problema no está en el color del agua, sino en la presencia de polvo en suspensión, que puede empeorar la calidad del aire y afectar más a personas con asma, EPOC, alergias o problemas cardiovasculares.
Por eso, cuando AEMET prevé una intrusión de polvo mineral y además hay posibilidad de lluvia, conviene revisar la predicción actualizada y tomar algunas precauciones básicas, especialmente si perteneces a un grupo vulnerable.
El buen tiempo todavía se resiste a llegar con carácter general a todo el territorio penínsular. La Agencia Estatal de Meteorología, conocida como AEMET, ha advertido recientemente que el extremo oeste penínsular y Ceuta podrían verse afectadas por un episodio de precipitaciones moderadamente fuertes. De este modo, se pondrá fin a la estabilidad que había estado presente en gran parte del territorio durante los últimos días.
El episodio tendrá su origen en Canarias, como consecuencia de la calima que está llegando a las Islas Canarias y que impactará, posteriormente, en la península. Los vientos del sur en las capas medias provocarán la formación de una nube de polvo en suspensión en la Península Ibérica. Las precipitaciones, por tanto, llegarían con barro. Un fenómeno que se conoce como “lluvias de sangre”, por el pigmento que da el barro a las gotas de agua.
Qué es la lluvia de sangre
Como ya hemos mencionado, este fenómeno hereda su nombre por el impacto visual que tienen las precipitaciones. Cuando el viento del sur impulsa el polvo, esto provoca que se acumule una gran cantidad de polvo en las zonas medias y, cuando la precipitación descarga, es cuando las gotas de agua asumen una apariencia rojiza muy similar a la que tendría la sangre.
El problema radica en que no solo tiene un gran impacto estético. Además, también puede provocar un importante trastorno en las zonas que finalmente se vean afectadas. La razón es que la precipitación llega con barro y ensuciará las calles, las fachadas y cualquier otro elemento que esté presente en el exterior.
Diferencias entre calima, lluvia de barro y lluvia de sangre
Aquí debemos hacer algunos matices ya que dan lugar a confusión. La calima es la presencia de partículas muy pequeñas en suspensión que reducen la visibilidad y pueden empeorar la calidad del aire, es muy común en determinadas zonas de España. En cambio, la lluvia de barro aparece cuando esas partículas son arrastradas por la lluvia y la expresión lluvia de sangre se usa cuando ese barro tiene un tono especialmente rojizo por el color del polvo mineral.
En la práctica, muchas veces se usan como sinónimos “lluvia de barro” y “lluvia de sangre”, aunque el segundo término es más visual y menos técnico, pero mucho más llamativo para ilustrar noticias.
Cómo puede afectar a la respiración
En función de la zona en la que vivas, es posible que este fenómeno pueda incluso llegar a afectarte tu respiración. La presencia de las partículas rojas en el aire puede dificultar la respiración en aquellas personas que ya presentan alguna deficiencia respiratoria. Si es tu caso, te recomendamos que te informes bien de cuándo podría llegar este fenómeno a tu zona para que puedas protegerte de sus efectos.
En caso de duda, siempre es recomendable que consultes a tu médico para saber las precauciones que deberías tener ante este tipo de situaciones. En cualquier caso, lo más importante siempre es evitar los espacios abiertos mientras el fenómeno se encuentre en nuestra ubicación.
Cómo saber si puede haber lluvia de sangre en tu zona
La lluvia de sangre no afecta siempre a las mismas zonas ya que depende de la entrada de polvo sahariano, de la dirección del viento y de dónde se produzcan las precipitaciones. A partir de ahí, y en función de la ubicación, podríamos encontrarnos con tormentas que afectarían a diferentes zonas del país. No obstante, hasta que no se produce, es pronto para saber cómo será la evolución y tendremos que estar atentos a las próximas actualizaciones que lleguen por parte de la AEMET a medida que avancen los días. De momento, lo único que parece claro es que tendremos que despedirnos, al menos por un tiempo, de las temperaturas primaverales a las que nos habíamos acostumbrado.
