La nostalgia suele ser una herramienta traicionera, especialmente cuando se aplica a la economía doméstica, a la que todos estamos expuestos semana tras semana. Solemos creer que antes todo era más barato, pero sin tener la prueba que cuantifique exactamente cuánto nos hemos empobrecido en términos de poder adquisitivo.
Esa prueba, sin embargo, ha llegado. Un vídeo que circula como la pólvora en X ha comparado la realidad inflacionaria de las últimas dos décadas en España, utilizando como vara de medir la situación un ticket del Mercadona. Recordemos que se trata del supermercado con mayor cuota de mercado del país.
El clip, que se ha viralizado en las últimas horas tras ser compartido en la red social X por la cuenta Alt Right España, acumula más de 112.000 visualizaciones en apenas un día. Aunque el material original pertenece a una usuaria de TikTok cuya identidad no ha trascendido en la republicación, el contenido es una comparación directa, producto a producto, entre una compra realizada en 2004 y los precios vigentes en los lineales actuales. El resultado, para muchas familias, es sencillamente desolador.
Alt Right España 𝕏@AltRightEspanSe encuentra un ticket del mercadona del 2004 y compara el precio del mismo producto actualmente. https://t.co/XSYTk7l89V15 de febrero, 2026 • 11:02
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Cinco productos básicos
El vídeo no se pierde en análisis macroeconómicos complejos, sino que va a la cesta básica, con productos que todas las familias compran cada semana y sin los que vivir en 2026 es prácticamente imposible, ticados por Mecadona. Al desgranar los productos que aparecen en el ticket de hace 22 años, la diferencia de precios es abismal, superando en muchos casos el 80 % de incremento general que se comenta en el vídeo. De hecho, si aplicamos la calculadora a los productos mostrados, encontramos subidas porcentuales de tres dígitos.
El caso más sangrante es el del café molido natural. Según el ticket de 2004, un paquete costaba entonces 1,17 euros. Hoy, ese mismo producto (o su equivalente directo en la marca blanca Hacendado) alcanza los 5,40 euros. Estamos hablando de un incremento superior al 360 %.
La lista continúa con productos que son imposibles de sustituir en la dieta mediterránea:
- Mantequilla: Pasamos de 1,05 euros a 2,25 euros. Un aumento de más del 100 %.
- Huevos: La docena (o el formato estándar de referencia) costaba 1,09 euros. Ahora, el consumidor debe desembolsar 3,10 euros, triplicando prácticamente el coste de la proteína más básica.
- Queso Emmental: De 1,79 euros a 3,00 euros.
- Aceite de oliva: El ticket refleja un precio de 2,90 euros en 2004, mientras que hoy en día se sitúa en 4,95 euros.
Es importante detenerse en este último punto. Aunque el vídeo marca 4,95 euros, cualquier consumidor habitual sabe que el precio del aceite se ha disparado entre 2023 y 2025 debido a la sequía, llegando a superar los 10 euros por litro en sus picos máximos. Que la comparativa solo muestre un aumento hasta los 5 euros sugiere que o bien se compara un formato menor o una oferta puntual, porque la realidad del oro líquido ha sido incluso más dura para el bolsillo español.
¿Hemos perdido poder adquisitivo?
Lo verdaderamente preocupante no es que los precios suban, algo inherente a un sistema económico inflacionario, sino la relación entre esos precios y los salarios. En 2004, España llevaba apenas dos años conviviendo con el euro físico y la percepción de lo que era o no caro estaba todavía ajustándose tras el abandono de la peseta.
Para entender la magnitud del desastre, hay que mirar los sueldos. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio en 2004 rondaba los 18.000 o 19.000 euros anuales. Dos décadas después, aunque el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha subido considerablemente, el salario medio real no ha crecido al mismo ritmo que la cesta de la compra. Si el café sube un 360 % y los huevos un 180 %, pero los salarios apenas han rozado un crecimiento del 30-40 % en términos reales acumulados (descontando la inflación general), la conclusión es que somos más pobres.
Además de esto, los expertos en consumo advierten que no solo pagamos más, sino que a menudo recibimos menos cantidad de producto. Es probable que el paquete de café o la barra de mantequilla de 2004 tuviera un gramaje superior al actual, lo que haría la comparación de precios por kilo todavía más escandalosa.
