La lucha de LaLiga contra la emisión ilegal de partidos ha llegado a un punto insostenible que no tiene pinta de mejorar. En los últimos años pasado de afectar a unas pocas webs de IPTV pirata, a bloquear servicios legítimos de Cloudflare o VPN populares como NordVPN y Proton VPN. Lo que comenzó como una ofensiva judicial contra páginas concretas ha derivado en un debate más amplio: ¿es proporcional el bloqueo de Internet que sufrimos cuando hay fútbol simplemente para evitar la piratería?
Los primeros bloqueos judiciales: el origen del conflicto
La realidad es que la cosa no viene de ahora, ya han pasado varios meses desde que LaLiga ha conseguido sentencias judiciales para bloquear páginas que retransmitían partidos sin derechos.
En colaboración con los principales operadores, miles de webs ilegales han dejado de funcionar en los últimos tiempos. Sin embargo, eso no es nada comparado con los bloqueos dinámicos de dominios e IP asociados a servicios IPTV ilegales que se aplica en estos momentos.
El gran problema es que, durante la emisión de partidos, se activa un “gran bloqueo” que deja inaccesibles miles de webs, incluidos bancos, hospitales, servicios de streaming, herramientas de domóticas y nubes privadas de personas.
Como hemos, dicho, en poco tiempo en lugar de bloquear solo algunos dominios, se empezó a actuar también sobre direcciones IP y redes de distribución completas utilizadas para distribuir contenido ilícito. Pese al gran daño que está haciendo tanto económico como de libertad, Javier Tebas se limitó a decir que esto afectaba únicamente a 4 frikis.
La polémica con Cloudflare: cuando el bloqueo afecta a terceros
Uno de los puntos de inflexión llegó cuando los bloqueos impactaron en servicios que usaban infraestructuras compartidas como las de Cloudflare. De hecho, se trata de unos de los principales proveedores del planeta del que dependen miles de webs y servicios conectados.
Como ya sabrás, esta empresa ofrece servicios de CDN, protección frente a ataques DDoS y ocultación de IP para millones de webs totalmente legales. El problema es que, si una web ilegal utilizaba esta infraestructura, los bloqueos a nivel de IP podían afectar también a otros sitios que no tenían nada que ver.
Si varias webs comparten la misma IP o rango de red, un bloqueo amplio puede generar daños colaterales. Eso es algo que a LaLiga le da exactamente igual con tal de proteger su producto y genera una indefensión total en otros consumidores que no pueden hacer lo mismo con el suyo. No es de recibo que la web de un hospital no funcione mientras haya partidos porque haya que proteger el negocio del fútbol.
LaLiga ha defendido en distintas ocasiones que sus actuaciones se amparan en resoluciones judiciales y que los bloqueos son “quirúrgicos”. La realidad dista mucho de esto, con miles de personas que ven privada su libertad cuando empieza a rodar el balón en un campo de fútbol.
El salto a las VPN: NordVPN y Proton VPN en el punto de mira
Pero por si no era suficiente con bloquear medio Internet, ahora han conseguido una sentencia para para bloquear servicios de VPN como NordVPN y Proton VPN. Como ya sabemos, las VPN son una de las herramientas más importantes para defender nuestra libertad en la red, permitiendo cifrar la conexión y cambiar la ubicación aparente del usuario. De hecho, son herramientas totalmente legales y muy recomendadas en ciertos casos, como conectarse a Internet desde redes WiFi públicas.
Según los reportes de los usuarios, en los últimos días han visto como algunas IP asociadas a estas VPN habrían sido bloqueadas durante emisiones deportivas. La gran diferencia con los otros bloqueos, es que aquí se está atentando directamente contra una herramienta legal y básica para proteger la libertad de Internet.
Libertad en Internet frente a protección de derechos
LaLiga sigue defendiendo su negocio, como no podía ser de otra forma. Este organismo alude a pérdidas millonarias (según el informe financiero Q4-2025 de LaLiga se estiman en 210 millones de euros anuales) y a la protección de los derechos audiovisuales. Los operadores, por su parte, también tienen interés en proteger su negocio, ya que han invertido millones en hacerse con los derechos de emisión.
El problema es que se está colocando ese derecho de LaLiga a proteger su negocio (totalmente lícito) por encima de otros negocios y, sobre todo, de la libertad de los usuarios en Internet. Varias asociaciones de internautas y expertos en ciberseguridad advierten del riesgo de establecer precedentes del bloqueo de infraestructuras neutras.
Las grandes preguntas en este sentido son:
- ¿Es proporcional bloquear IP compartidas para frenar el fútbol pirata?
- ¿Qué mecanismos de supervisión garantizan que no haya abusos?
- ¿Cómo se protege a usuarios legítimos afectados por los bloqueos?
El conflicto va más allá de ser algo técnico, para dar el salto a la política, a lo social y a lo judicial. Lo que empezó como una batalla contra webs de fútbol pirata se ha convertido en un pulso que afecta a actores clave de Internet (Cloudflare o VPN).
Ahora la cuestión ya no es si hay que combatir la piratería (algo totalmente respaldado) sino cómo hacerlo para no erosionar los derechos del resto de Internautas. Para mi, el problema es colocar el derecho de uno sobre el derecho del resto y es ahí cuando se debe actuar para proteger la igualdad y la libertad.
