Cualquiera que haya hecho una reforma integral en su casa sabe la pesadilla logística que implica a nivel de ruido, polvo, contenedores de escombros en la calle y la sensación de que, una vez puesto el suelo o levantado el tabique, esa decisión es definitiva. La construcción siempre se ha basado en la irreversibilidad, es decir, que los ladrillos y baldosas que se fijan con cemento son para siempre, y no se soltarán jamás.
Sin embargo, un equipo de investigación en Austria ha decidido desafiar este principio llevando una idea del sector textil al hormigón armado: el cierre de gancho y tejido, conocido popularmente como velcro.
Este avance es parte de un proyecto de ingeniería de alto nivel liderado por la Universidad Tecnológica de Graz (TU Graz). Bajo el nombre de proyecto ReCon, un equipo multidisciplinar ha logrado desarrollar un sistema de fijación para componentes de construcción que permite unir y separar elementos de forma rápida y, sobre todo, limpia.
La premisa de la que parten los expertos es la ineficiencia del modelo actual. En un edificio, la estructura de carga, es decir, el esqueleto, está diseñada para durar décadas o incluso un siglo, pero las instalaciones, los suelos, las paredes o los revestimientos tienen una vida útil mucho más corta. Al estar todo pegado, cuando queremos cambiar algo, acabamos dañando lo que está pensado para ser permanente, generando así toneladas de residuos. El velcro industrial soluciona precisamente este problema.
Impresión en 3D
Lo que propone el equipo del Instituto de Tecnología Arquitectónica y el Laboratorio de Ingeniería Estructural de la TU Graz no es pegar una tira de tela adhesiva detrás de un azulejo. La innovación estaría en integrar la mecánica del velcro directamente en los materiales de construcción.
Según detallan los investigadores, el sistema funciona incorporando ganchos directamente en los componentes de hormigón o madera. Para lograr la precisión necesaria en estas microestructuras de agarre, el equipo ha utilizado tecnología de impresión 3D para fabricar los elementos de conexión que luego se integran en el material base.
Las pruebas de resistencia han sido muy buenas. Al someter estos anclajes a test de tensión adhesiva en el laboratorio, los resultados mostraron una firmeza comparable a la de los productos industriales de fijación estándar. Esto significa que una pared o un suelo sujeto con este sistema es sólido y seguro al contacto y al uso diario, pero con la ventaja de que puede ser despegado si se aplica la fuerza y la técnica correcta desde el ángulo adecuado.
Matthias Lang-Raudaschl, uno de los investigadores principales del proyecto, explica la filosofía detrás del invento: «El principio central de ReCon es que los edificios puedan desmontarse utilizando interfaces claramente definidas y separables». Esto hará que, en lugar de demoler una habitación para cambiarla, simplemente se sustituyan las piezas desgastadas o que ya no gustan. Y todo sin generar escombros.
Reformas limpias
Este proyecto, si llega a España, cambiará las reformas de arriba a abajo, nunca mejor dicho. Por ejemplo, podríamos tener un escenario en el que cambiar el suelo del salón no requiera levantar el que ya estaba puesto a golpe de martillo o con otras herramientas. En su lugar, bastará con desenganchar las losetas antiguas y colocar las nuevas dándoles la presión correcta, pegándolas a la base existente del velcro.
Eso sí, este material, al menos de momento, se usará principalmente en interiores. Por tanto, no podrá sujetar las vigas de una casa, como es obvio, pero sí todo aquello que da identidad a una vivienda: tabiques de madera, paneles de yeso, decoraciones y suelos.
Además, los investigadores ya están mirando más allá de la impresión 3D para escalar la producción. El siguiente paso es utilizar moldeo por inyección o metal estampado para crear los ganchos, lo que abarataría costes y aumentaría aún más la resistencia de la unión.
