La NASA no está sola a la hora de soñar con el regreso del ser humano a la Luna. Aunque la agencia estadounidense destaque son su programa Artemis y la experiencia que ya tuvieron con Apolo, China es otra de las grandes potencias que quiere sumarse a la conquista del único satélite natural de la Tierra. Y los funcionarios espaciales chinos van por buen camino, puesto que acaban de presentar su propio cohete de carga pesada que cumplirá el mismo papel que Starship de SpaceX en la NASA.
Han pasado casi 50 años desde que la última misión Apolo se lanzó al espacio. Ahora, son varias las empresas y agencias que colaboran para volver a orbitar e incluso pisar la Luna. China es uno de los países que más empeño están poniendo para llevar a cabo alunizajes tripulados. Si quieren sumarse a la carrera espacial a la Luna, es clave tener algo parecido a Starship, y eso es justo lo que han presentado recientemente con Long March 9.
En un principio, el país asiático utilizará un cohete más convencional en sus misiones lunares iniciales. Este es el Long March 10, que permitirá que los astronautas se acerquen al satélite natural unos días. Pero con el cohete 9 podrán realizar operaciones a la Luna con asentamientos más duraderos.
China lleva casi una década hablando de un cohete superpesado en el que están trabajando. En los primeros diseños, mostraban un cohete desechable, con tres etapas y motores sólidos en los laterales, como los propulsores de toda la vida. Con el paso de los años, parece que han tomado como ejemplo las opciones reutilizables de SpaceX y han estado desarrollando una primera etapa que se pueda volver a usar del Long March 9.
La última noticia que ha llegado sobre el Long March 9 es que el diseño ha cambiado completamente. Muchos lo catalogan como un clon de Starship. Los funcionarios espaciales chinos tienen que crear un cohete de carga pesada que sea capaz de ayudar a llevar a humanos a la Luna. Después de su rediseño, Long March 9 tiene todas las papeletas de serlo.
Cómo es el nuevo diseño del Long March 9
Las últimas especificaciones compartidas en un evento de aeronáutica celebrado en Zhunhai (China) indican que el Long March 9 tendrá 30 motores YF-215 en su primera etapa. Estos son motores de combustión de flujo completo alimentados con metano y oxígeno líquido. Según detallan, cada uno cuenta con una fuerza que equivale a unas 200 toneladas.
Cabe señalar que estas cifras y datos recuerdan a los 33 motores Raptor de la primera etapa de Starship. En este caso, SpaceX comenta que cada uno tiene un empuje de aproximadamente 280 toneladas, y también trabajan con metano y oxígeno líquido.
Además, todas las etapas van a ser reutilizables. Si bien las últimas informaciones que habían hecho públicas oficialmente indicaban que solo la primera etapa se podría volver a usar, ahora sabemos que se han vuelto más optimistas con sus metas. Los diseños compartidos en el evento de Zhunhai enseñan una etapa superior muy parecida a la segunda de Starship.
Según la presentación en el salón aeronáutico, China pretende que el Long March 9 vuele por primera vez en 2033. Por lo tanto, todavía tienen mucho trabajo por delante, pero menos del que podríamos esperar después de tantos cambios y pruebas pendientes.
La imitación al cohete de SpaceX podría ser una estrategia del país asiático para acelerar el proceso de desarrollo. Sin embargo, más allá de ser una simple copia, hay que recalcar que el futuro de la industria aeroespacial es reutilizable y China no quiere quedarse atrás. Aunque la industria china tenga fama de copiar a sus competidores occidentales, en el caso de la reutilización de los vehículos, está más que justificado.
