Los médicos suelen recetar pastillas como tratamiento para la mayoría de enfermedades, pero no todo el mundo es capaz de ingerirlas enteras. Muchos de estos medicamentos pueden resultar muy grandes para algunos pacientes y, para poder tomarlos, hay una práctica muy común que la OCU desaconseja: partir la pastilla o incluso triturarla. Los expertos explican que podría ser contraproducente hacerlo.
Hay pastillas que sí que se pueden partir sin problemas. De hecho, algunas están especialmente diseñadas para poder hacerlo, con una raya en medio que facilita el proceso. Sin embargo, gran parte de los comprimidos deberían tomarse sin triturarlos ni dividirlos en partes. Según explica la Organización de Consumidores y Usuarios, el medicamento podría perder su eficacia si lo hacemos o incluso hacernos daño.
«Detrás de esa pastilla o comprimido o esa cápsula hay mucha investigación, unos principios activos que son los que hacen efecto y mucha tecnología, porque al diseñarla hay que tener en cuenta en qué parte del tracto gastrointestinal es conveniente que se libere el principio activo y a qué velocidades necesario que se libere», comenta Gloria Calama Sainz en su publicación en la OCU. Por ese motivo, alterar su composición, al partirlo o triturarlo, podría afectar a la fórmula o, en algunos casos, incluso ser dañino al «activar» el medicamento antes en el interior de tu cuerpo.
¿Qué pastillas no deberíamos trocear ni triturar nunca?
Ante la duda, lo mejor es no partir ni triturar ninguna pastilla. Sin embargo, lo cierto es que con los medicamentos de liberación inmediata no debería haber problema. Eso se debe a que la pastilla no necesita ir liberando el principio activo poco a poco, tal y como cuentan en la OCU.
El problema está en los medicamentos de liberación modificada, cuyo principio debe liberarse lentamente o esperar a llegar al intestino delgado. Esto viene indicado siempre en la caja o en el prospecto. Si son pastillas de liberación modificada, en el envase deberíamos leer algo como:
- Comprimidos o cápsulas gastrorresistentes
- Comprimidos o cápsulas de liberación prolongada
- Comprimidos o cápsulas de liberación modificada
El problema al partir las pastillas gastrorresistentes
Este tipo de pastillas suelen llevar una capa protectora para evitar que se disuelva en el estómago y que llegue sin desprender nada hasta el intestino delgado, donde sí que se disuelve. No obstante, al triturarla o trocearla, pierden esta protección. Esto no solo provoca que pierdan eficacia, ya que no llegan a su destino como deberían y el ácido del estómago podría destruir el principio activo. Además, también es grave porque podría generar irritación gástrica en el estómago.
Algunos ejemplos que pone la OCU de pastillas que pueden ser nocivas si las partimos o trituramos antes de ingerir son el ácido acetil salicílico o Adiro, el diclofenaco, el omeprazol, el esomeprazol, el pantoprazol, el Dulcolax, etc.
¿Qué pasa si troceamos las de liberación prolongada o modificada?
Por otro lado, tenemos los comprimidos o cápsulas de liberación prolongada o modificada. Estas están pensadas para que el principio activo se libere poco a poco a lo largo del día. Su objetivo es que su efecto dure y baste con tomarla una vez o dos al día. La OCU explica que esta liberación pausada sirve para prolongar su efecto terapéutico, controlar la velocidad de absorción y evitar los efectos adversos, y mantener los niveles del principio activo en sangre estables y dentro de los límites de efectividad y toxicidad. Al partir la pastilla o triturarla, el paciente echa a perder todos estos objetivos que justificaban la forma en la que se había hecho.
La OCU especifica que hay muchos fármacos formulados de esta manera. Por ejemplo, las pastillas antiinflamatorias, antihipertensivas, antiadiabéticas, medicamentos para la próstata, terapia hormonal sustitutiva para los síntomas de la menopausia, medicamentos para el TDAH, etc.
Lo recomendable si te cuesta tragar pastillas
Antes de aceptar el tratamiento por pastillas, si sabes que te resulta difícil ingerirlas, pregunta a tu médico si hay otra alternativa más fácil de administrar. Por ejemplo, puede que haya un tratamiento para tu enfermedad o dolencia que se presente en formato líquido, como soluciones orales, sobres, gotas, jarabes o ampollas bebibles. También puede que haya dispensables en agua, sublinguales, inyectables, formas de administración rectal, etc.
