Hoy en día, las amenazas no solo llegan de grandes buques enemigos, sino también de enjambres de drones, sistemas lanzacohetes y misiles antibuque de vuelo rasante. Ante este panorama repleto de posibles atacantes, la Armada española ha decidido asegurar sus unidades más veteranas con lo último en tecnología.
El reciente movimiento del Consejo de Ministros de esta misma semana, que ha dado luz verde a un acuerdo marco de 29,6 millones de euros, marca un antes y un después para nuestra defensa naval.
Este presupuesto, con una ejecución prevista a lo largo de seis años, tiene el objetivo de dotar a tres buques de la Armada de un sistema capaz de prevenir y neutralizar ataques aéreos y de superficie en la distancia corta. Tal y como ha adelantado y analizado el portal especializado defensa.com, el elegido será el avanzado lanzador SIMBAD-RC, fabricado por la multinacional europea MBDA, destinado a modernizar tres de nuestras incombustibles fragatas de la clase Santa María (F-80).
¿Cómo funciona el SIMBAD-RC?
El SIMBAD-RC viene a cubrir una vulnerabilidad que siempre hemos tenido en la defensa de punto, es decir, la última capa de protección antes de que un proyectil impacte contra el casco. Hasta ahora, estos buques dependían de su artillería convencional y de la cobertura proporcionada por otros barcos de escolta, sin un sistema CIWS específico e independiente.
El sistema de MBDA cambia radicalmente esta situación. Hablamos de una torre de uso remoto formada por una estación giroestabilizada en dos ejes que absorbe el movimiento y cabeceo del barco, garantizando una precisión milimétrica incluso con mala mar. Además, va equipada con una cámara térmica Matis SP, por lo que el operador puede localizar, fijar y abatir objetivos desde la total seguridad del Centro de Información y Combate del buque, sin necesidad de exponer a la tripulación en la cubierta.
Según detalla la fuente especializada citada, este módulo es la pieza táctica que completa el Sistema Lanzador Embarcado, engranando a la perfección con los sensores infrarrojos de Safran cuya adquisición ya se formalizó el año pasado.
¿Qué es el Mistral 3?
El verdadero músculo destructivo del SIMBAD-RC está en su munición. La torre monta dos misiles Mistral 3 listos para hacer fuego. Esta última iteración del famoso proyectil antiaéreo da un salto enorme en términos de calidad, ya que ha incrementado su rango operativo, posee una espoleta de proximidad mucho más letal y cuenta con un sistema de guiado infrarrojo muy resistente a las contramedidas electrónicas, como las bengalas.
Además, su algoritmo de vuelo ha sido rediseñado para que, además de derribar aeronaves tradicionales, también actúe como un misil antimisil, cazar drones evasivos (UAVs) e incluso perforar pequeñas embarcaciones rápidas de asalto en la superficie. Cabe destacar que la llegada de estos interceptores se nutre del macropedido de 500 unidades firmado por las Fuerzas Armadas, que los arsenales españoles, según las previsiones, empezarán a recibir para este mismo año 2026.
El ecosistema industrial español lleva años proponiendo alternativas de defensa próxima de altísimo nivel, como las estaciones híbridas Sentinel de Escribano Mechanical & Engineering o los desarrollos de misiles de SMS.
En esta línea estratégica hacia la independencia armamentística, destaca el ambicioso contrato de I+D adjudicado a Indra a principios de este año, bautizado como SILAEM. Con una inyección de 51 millones de euros y un horizonte de ejecución fijado en agosto de 2028, la tecnológica española tiene el encargo de diseñar y fabricar dos sistemas propios de lanzamiento de misiles Fire and Forget. Lo más relevante de este proyecto es que una de sus versiones estará completamente integrada en las naves modernas de la Armada.
