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Hace más de tres décadas, dos barcos militares salieron de los astilleros de Cádiz con destino a África. Fueron construidos por la antigua Empresa Nacional Bazán a principios de los años noventa y, después de años prestando servicio en la Marina de Angola, ahora vuelven al mismo lugar donde fueron fabricados para someterse a un proceso de reparación y modernización.
Esta operación permitirá prolongar su vida operativa y volverá a situar a la industria naval española en el mercado internacional de defensa. La empresa encargada del trabajo será Navantia, que acaba de firmar un contrato con el Gobierno angoleño para intervenir en dos patrulleros costeros de la clase Mandume. Con el acuerdo, además de la reparación de los buques, se contempla formación en España, transferencia de conocimientos y asistencia técnica durante los próximos años.
Qué barcos vuelven a España
Los protagonistas de esta operación son el Golfinho y el Atlántico, dos patrulleros de la Marina de Guerra de Angola que fueron construidos en las instalaciones de San Fernando, en Cádiz, a comienzos de la década de 1990. Así lo informa el medio especializado defensa.com, haciéndose eco del contrato firmado por Navantia.
El acuerdo se ha formalizado con Simportex, la empresa pública angoleña encargada de gestionar las contrataciones del Ministerio de Defensa del país africano. En la firma han participado Álvaro Lobo, responsable comercial de Navantia para África, y el general Luis Manuel da Fonseca Sotto Maior Pizarro, presidente de Simportex.
La operación tiene un componente histórico especialmente llamativo, ya que los dos patrulleros fueron construidos cuando los astilleros todavía pertenecían a la Empresa Nacional Bazán, una de las compañías que posteriormente se integrarían en la actual Navantia.
Ahora, más de tres décadas después, los buques volverán a San Fernando para recibir una intervención para mejorar su estado y permitir que continúen desempeñando sus funciones. Por el momento, no se ha comunicado el importe económico del contrato ni se han detallado los sistemas concretos que serán modernizados.
Cómo son los patrulleros Golfinho y el Atlántico
Ambas embarcaciones pertenecen a la clase Mandume, una familia de cuatro patrulleros costeros construidos para Angola. Esta serie está formada por los buques Mandume, Polar, Atlántico y Golfinho, identificados respectivamente con los numerales P100, P102, P104 y P106. Las dos primeras unidades se completaron en enero de 1993, mientras que las otras dos estuvieron terminadas en abril de ese mismo año.
Estos patrulleros tienen aproximadamente 29 metros de eslora y casi seis metros de manga, unas dimensiones que los sitúan dentro de la categoría de embarcaciones militares ligeras destinadas a operaciones próximas a la costa. Su construcción combina un casco de acero con una superestructura de aluminio, lo que permite aprovechar la resistencia del acero en la estructura principal y reducir peso en las partes superiores. Además, cuentan con un desplazamiento a plena carga de aproximadamente 112 toneladas.
Este tipo de embarcaciones se utiliza habitualmente para misiones de vigilancia marítima, patrulla costera y control de espacios próximos al litoral. No obstante, el contrato anunciado por Navantia afecta exclusivamente al Golfinho y al Atlántico y no al resto de unidades.
Nuevo contrato con África
En este caso, el acuerdo con Angola contempla algo más que los trabajos sobre las embarcaciones. Navantia también proporcionará formación en España y transferencia de conocimientos, con el objetivo de reforzar las capacidades técnicas del personal vinculado a los buques.
A ello se sumarán dos años de apoyo al ciclo de vida, un servicio clave para mantener la operatividad de las unidades después de su modernización.
La compañía española enmarca este contrato dentro de su actividad internacional militar de Reparaciones y Servicios, un área que busca ampliar su presencia en distintos mercados.
