En España hace más de dos semanas que no tenemos un día completo de sol. Más allá de un par de rayos durante ciertos momentos de la jornada, la lluvia se ha convertido en la gran protagonista de un temporal que no cesa. Y tras tantos días acumulando precipitaciones, la situación comienza a entrar en el terreno de lo delicado.
En este sentido, hay que tener en cuenta tanto la cantidad de lluvia que va a caer como la que ya ha caído, y ahí es donde empiezan los problemas.
Así lo confirma Roberto Brasero, una de las voces más mediáticas y autorizadas del tiempo en España. El conocido presentador de Antena 3 ha compartido en su perfil de X un análisis sobre la situación meteorológica de esta semana, con los peores presagios.
Zonas llenas de agua
A través de la cuenta @tiempobrasero, el meteorólogo ha superpuesto dos mapas cuya coincidencia es la peor noticia posible para la gestión de riesgos de inundación: un suelo exhausto y una previsión de precipitaciones que no da tregua. Brasero señala esto como el principal problema para que se produzcan desbordamientos y más problemas derivados.
El asunto es especialmente delicado teniendo en cuenta que la tierra funciona como una esponja gigante. Cuando empieza a llover, absorbe el agua y ralentiza su flujo hacia los ríos, conteniendo así las riadas.
Hasta aquí todo bien, pero tal y como se ve en el primer mapa compartido por Brasero, en muchas zonas de la península, sobre todo las cuencas atlánticas y las zonas de montaña, hay una saturación del suelo del 100 %. Esto quiere decir que esas zonas ya han tragado tanto agua como pueden, y están completamente saturadas.
Cuando esto ocurre, el suelo pierde su propiedad absorbente y se vuelve impermeable, dado que ya no puede absorber más. Por tanto, si continúa lloviendo, y sobre todo si lo hace en las cantidades que están por llegar a nuestras tierras, las zonas se convierten inmediatamente en lo que los expertos llaman escorrentía superficial.
En una situación normal, si caen 40 litros por metro cuadrado, el suelo podría absorber 20 y dejar correr otros 20 hacia el río lentamente. Con la saturación actual, si caen 40 litros, los 40 van directos al cauce. Esto explica por qué, con lluvias que no parecen torrenciales a simple vista, podemos ver crecidas rápidas en arroyos y ríos.
Semana de lluvias
El problema es todavía más importante viendo el segundo mapa que comparte Roberto Brasero. En él, vemos la previsión de acumulación de lluvia para los próximos 10 días. Lejos de dar un respiro para que el terreno drene y se seque, se puede apreciar que seguirá habiendo borrascas y frentes activos precisamente en esas zonas que ya están llenas de agua.
Que siga lloviendo en terrenos que no admiten más agua es la peor noticia que podía llegar, sobre todo si no se quiere repetir lo que ya pasó en España en 2024, con la famosa Dana. La previsión no es que se repita, pero podría haber varios problemas:
- Ríos sin capacidad de respuesta: Los embalses y cauces ya bajan con caudales elevados debido a las lluvias de las semanas anteriores.
- Deslizamientos de tierra: La saturación provocará riadas y también desestabilizará las laderas. El peso extra del agua en la tierra hace que el terreno ceda, provocando desprendimientos en carreteras de montaña y taludes.
La AEMET y los servicios de Protección Civil monitorizan estos umbrales, pero la advertencia de Brasero sirve para concienciar al ciudadano de a pie.
