El HTC One se retrasa y coincidirá con el lanzamiento del Samsung Galaxy S4

El nuevo terminal estrella de HTC llegará a la par que el Samsung Galaxy S4. Aunque estaba previsto para un lanzamiento con mayor antelación, problemas en el suministro han provocado que haya que esperar al menos hasta dentro de un mes para poder adquirirlo.

La firma taiwanesa no podrá cumplir así con su planificada estrategia. La idea que perseguían pasaba por adelantarse a Samsung y sacar así algo de ventaja en la gama alta con su nuevo HTC One desde comienzos de este mismo mes de marzo. Sin embargo, habrá que continuar esperando (finales de abril según se estima) para recibir en el mercado al terminal llamado a levantar las ventas del fabricante, cuyos resultados fueron muy negativos en 2012.

Según han reconocido algunos directivos de HTC, el problema de este retraso radica en que los proveedores de componentes no están cumpliendo con los plazos previstos al no considerar a la compañía asiática uno de sus «clientes prioritarios». La carcasa metálica y algunas partes de la cámara Ultrapíxel han sido las más afectadas por este problema. A pesar de que incluso HTC ha optado por realizar pedidos inferiores a los previstos inicialmente, el retraso será inevitable.

Las primeras impresiones que dejó el HTC One fueron de lo más positivas. Tanto su diseño como la calidad de su pantalla, la de su cámara y el alto rendimiento que ofrece son puntos muy favorables que sitúan al smartphone como uno de los más interesantes del año. Los primeros test de rendimiento le dan una puntuación muy elevada, incluso superior a la del esperado Galaxy S4 en su modelo quad core.

Dura batalla frente al Galaxy S4

No obstante, este compendio de buenas y atractivas características podría no ser suficiente para triunfar en el segmento de los móviles más avanzados de este año. Este último retraso le llevará a competir cara a cara con el citado equipo de Samsung, llamado a ser el referente Android dentro de esta gama. La balanza ya parecía inclinada del lado de los surcoreanos, que llevan varios años triunfales gracias a sus modelos Galaxy S y la expectación levantada por el último, presentado hace solo una semana en Nueva York, invita a pensar en un nuevo éxito. Si a ello le unimos la tardanza en la llegada del que se espera sea uno de sus grandes rivales no resulta difícil imaginar a los directivos de Samsung frotándose las manos.