La fibra óptica y el 5G son los futuros sustitutos del cobre

Tanto en Europa como Estados Unidos, el cableado dominante es el cobre. En los últimos años, por suerte, está ganando protagonismo la fibra óptica, la cual sólo tiene ventajas a nivel de uso con respecto al cobre. Unido a futuras conexiones de 5G a partir del año 2020, podremos disfrutar de grandes velocidades y archivos, siempre que las tarifas acompañen.

En España, la fibra óptica va ganando usuarios a gran velocidad, y en Estados Unidos la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) está empujando y casi obligando a que los operadores empiecen a cablear el país con fibra, con el fin de sustituir las líneas de cobre. Esta sustitución tiene que ofrecer los mismos servicios que las líneas de cobre, como es teléfono fijo, un mínimo rendimiento sostenible, acceso a los servicios de emergencia, y compatibilidad con sistemas de ayuda a distancia mediante botón.fibra-velocidad-cable red

La FCC ha votado dos propuestas para acabar con el fin ulterior de acabar con las líneas de cobre. En la primera votación, han propuesto abrir el espectro de frecuencias para que los operadores puedan expandir rápidamente las redes 5G en Estados Unidos. La segunda votación busca que las redes inalámbricas de 5G, junto con las de fibra óptica, sustituyan a las redes de cobre en aquellos lugares más difíciles de alcanzar con cableado, con el fin de que se implanten altas velocidades lo más pronto posible, y se evite una brecha tecnológica, como está pasando en España, donde hay pueblos con conexiones de 3 Mbps y ciudades que ya gozan de manera casi estándar de los 300 Mbps simétricos. En Estados Unidos, todavía hay 50 millones de americanos que utilizan las líneas de cobre para llamar.

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En total, la nueva regulación abre 11 GHz de espectro para conseguir altas velocidades en líneas móviles con el futuro 5G. Estas bandas se encuentran en el espectro de los 28 GHz, 37 GHz, 39 GHZ y entre 64 y 71 GHz. Estas bandas son muchísimo más altas que las del 4G, que operan, dependiendo del país, entre los 700 MHz y los 2.5 GHz. Con estas bandas, los bloques pasan de ser de 5 o 10 MHz, a 200 MHz, con lo cual las redes pueden soportar un tráfico mayor, y velocidades superiores al Gigabit.

Frecuencias tan elevadas como los 71 GHz implican que la longitud de onda se acorta muchísimo, con lo que el alcance se reduce también. A pesar de que la ganancia de velocidad es enorme, hará falta una combinación de bandas más bajas para que zonas rurales o edificaciones con muros anchos no se queden sin cobertura. De momento, se seguirá utilizando el LTE para este fin, que, gracias a su baja frecuencia, tiene un gran alcance, manteniendo una velocidad bastante buena. Veremos si el 5G acaba ocupando también otras frecuencias del espectro del 3G y del 4G.

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