Análisis de Echobox, plataforma de gestión de redes sociales para medios de comunicación

Echobox es un sistema de gestión y publicación en redes sociales que promete incrementos de hasta el 20% en el tráfico desde los perfiles de Facebook, Twitter e Instagram a los medios de comunicación, algo que según lo que se promete se obtiene casi de inmediato gracias al sistema de Inteligencia Artificial que incorpora. ¿Qué hay de cierto? ¿Es posible que un sistema de AI pueda superar los resultados que pueda obtener un community manager publicando mensajes en las redes sociales? A continuación os contamos nuestra experiencia con esta empresa de capital británico.

La propuesta de esta plataforma, con sede en Londres, parte de una promesa de «publicación inteligente» en redes sociales adaptada a su audiencia. Enfoca sus resultados a los medios de comunicación para obtener en ellos una mejora sustancial del impacto y las visitas a sus noticias con la ventaja de poder «olvidarse» de gestionar las redes sociales. Nos encantaría poder mostraros imágenes de la herramienta, pero como actualmente no tenemos acceso, no nos es posible y os lo explicamos todo a continuación.

Cómo funciona Echobox

Para empezar, no es posible probar el sistema sin pasar por un proceso de contacto con uno de sus comerciales que, a través de diferentes sesiones, nos indicará las posibilidades que puede llegar a obtenerse con la herramienta. Y sobre el papel, son prometedoras – veremos luego si cumplen-.

Es necesario conectar la plataforma a tus redes sociales, perfiles de Facebook y Twitter, para que el sistema tome el control. Desde ese momento, es posible tanto programar manualmente nuestros post y tweets como dejar que sea el sistema el que reconozca cuándo es el mejor momento para publicar cada elemento para obtener el mejor resultado. Al mismo tiempo, también hay que darle acceso a las cuentas de Google Analytics y Feed RSS.

botón de Facebook

Durante las primeras semanas hay que dejar que el sistema «aprenda» de nuestras redes para luego ya ponerlo a funcionar. En teoría, en 5 días el sistema analiza los últimos 2 años de publicaciones y presencia en redes sociales para entrenar al algoritmo y modelar los hábitos de la audiencia.

Pero no todo es tan simple. Tras este entrenamiento, Echobox sigue sin saber hacerlo todo «solo», hay que darle unas pautas de actuación. En ese momento, la empresa asigna un técnico, diferente a la persona que ha llevado la gestión y contratación que una vez firmado se desvincula completamente de la operación y, pese a que se la contacte, declina toda responsabilidad desde ese momento. Este técnico nos ayuda a la configuración de todos los perfiles, y aunque lo hace de manera diligente, no concreta en ningún momento de manera segura y concreta, por ejemplo, el número de tweets recomendados al día o el nivel de recirculación de los mismos – si lo ideal es que se compartan de nuevo dos o tres veces ciertos temas, etc. –

Otro detalle de la herramienta es que, supuestamente, es capaz de detectar el contenido «atemporal» de lo que es mera actualidad, para saber lo que debe publicar inmediatamente y lo que puede esperar o se puede compartir posteriormente. Cabe decir que si bien es capaz de hacer esta selección ocasionalmente bien al comienzo, se trata de algo que hay que entrenar manualmente y, en el tiempo en el que usamos la herramienta que fue alrededor de un mes, no se consiguió que lo detectara bien del todo.

Twitter

Mención especial merece Instagram, plataforma en la que es posible tanto programar publicaciones como stories, un detalle que pocos servicios de este tipo tienen. Ahora bien, lo hacen a través de un truco … poco seguro. Y es que tendremos que autorizar a un «supuesto» móvil, que en realidad es un sistema virtualizado que «engaña» a Instagram creyendo que es el terminal de una persona, para poder lanzar desde esa máquina virtual los mensajes a esta red social. Si bien es útil, el proceso pasa por pedir una cita concreta un día para que, manualmente, cliente y agente de Echobox hagan la conexión a través de los códigos que Instagram ofrece.

Contratación de Echobox: cuidado con las claúsulas abusivas en su contrato

Si bien, técnicamente, la herramienta puede llegar a ser útil – veremos después si sus resultados son los prometidos con cifras reales -, el problema viene en su contratación. Es un servicio que, mínimo, cuesta 250 euros al mes por web, sea cual sea la dimensión de los perfiles de FB y Twitter que queremos integrar, pudiendo llegar después a rangos superiores dependiendo de la cantidad de seguidores en las diferentes redes sociales y si añadimos Instagram a la ecuación.

Para una empresa como Grupo ADSLzone, la elección fue de 7 cuentas de Twitter, 7 cuentas de Facebook y 2 de Instagram por un precio de unos 1.400 euros al mes en total, lo que era un supuesto descuento del 25% frente al precio total que hubiera sido de 1.870 euros al mes.

Echobox lo usan medios como El País, The Guardian, The Times o Le Monde, algo que según ellos les da un «caché» y unos resultados probados. Sin embargo, y desde el principio, exigen una permanencia de 12 meses sin posibilidad de cancelarlo en ningún momento. Para alguien que tiene tanta confianza en su servicio y que promete unos resultados tan espectaculares, es extraño que no permitan una prueba y la posibilidad de dejar de usarlo cuando hablamos de inversiones que se pueden ir por encima de los 20.000 euros al año.

Ahora bien, al insistir en ese periodo de prueba y desestimiento, es posible lograr que la empresa incluya una cláusula en el contrato pero que se podría calificar de abusiva – por no tildarla de envenenada -. Y es que se permite que se «pruebe» el sistema durante 30 días pero se exige que haya que utilizarlo esos mismos 30 días, haciendo imposible que alguien pueda pedir la baja del servicio alegando que no ha cumplido el tiempo estipulado. Por tanto, hablamos de una cláusula que, al no cumplir el propósito de la misma o impedirlo, es claramente un fraude que por otra parte no explican bien, aludiendo siempre a que se incluye «por cortesía» y que permite la cancelación del contrato sin problema, sumando así una mentira al abuso.

Resultados de Echobox: nada de lo prometido

Confiados en la buena fe, la palabra, las promesas y las garantías de Echobox, probamos durante un mes el servicio, convencidos de que harían honor a su palabra y podríamos dejar de usarlo si no funcionaba para la empresa, pero sobre todo confiando en su reputación ¿cómo no va a funcionar algo así?

Entre el 23 de noviembre y el 15 de diciembre estuvo activo Echobox en nuestros perfiles sociales, por lo tanto, hacemos la comparación con el periodo inmediatamente anterior, el 1 de noviembre al 22 de noviembre, para ver los resultados. Recordemos que es un servicio con un coste de 1.400 euros al mes para lograr unos resultados en visitas a nuestras webs que nos supuso una pérdida total de tráfico basado en fuentes de redes sociales (FB + TW) con una caída del -21% de los usuarios totales y de media al día, una pérdida de un -24% de las páginas vistas totales y medias diarias y una caída del -21% en las visitas totales y medias diarias.

Respuesta de Echobox a estos datos

Evidentemente, ante la perspectiva de invertir algo más de 22.000 euros en un año en un sistema que, claramente, daba indicios de, al menos, no ser adecuado o no servir al propósito y objetivos que habíamos contratado, planteamos a Echobox la decisión de dejar de utilizarlo porque no creíamos que fuera adecuado para nosotros. No que el sistema no funcionara, simplemente no nos interesaba.

La respuesta inmediata de la persona que realizó la gestión es que no se habían cumplido las condiciones del contrato y que no podíamos retractarnos, teniendo la única opción de utilizarlo – y pagarlo – durante todo el año. Varias reuniones, en las que no se planteó ninguna opción más que retirar unas publicaciones – cosa que hicimos por nuestra parte – y algún ofrecimiento en el que se nos planteaba un nuevo contrato – en el que dado los resultados del primero, costaba confiar – , nuevamente declinamos el interés para seguir utilizando la herramienta y pedimos el final de la relación y, evidentemente, al no utilizar el sistema desde que cortamos la prueba, no incurrir en ningún gasto.

El último paso de la compañía, que parece que lo único que le interesa es atar a las empresas y asegurarse la facturación anual, sin importar para nada si su producto sirve y cumple la palabra dada, ha sido reclamar el pago «amistoso» de unas facturas por algo que no nos hace falta.  Por usar 15 días el servicio piden más de 20.000 euros, el pago del año completo. Esperamos que, al menos, la situación que estamos atravesando sirva para que ningún medio de comunicación español o influencer se lo piense dos veces antes de firmar un contrato similar.