Microsoft ha estado ralentizando tu PC con Windows 10 sin darte cuenta

Los sistemas operativos van adaptándose poco a poco a las mejoras de hardware que van integrando los fabricantes de procesadores. Sin embargo, también van añadiendo cada vez más elementos que consumen recursos, y el rendimiento puede verse afectado negativamente. Por ello, un usuario ha comprobado cómo ha evolucionado el rendimiento de Windows 10 a lo largo de todas sus versiones. Y los resultados no son nada buenos.

Para ello, el blog NTDev ha comprobado el tiempo de instalación, de arranque, reinicio, lo que tarda en abrir un programa Win32 y uno UWP, la búsqueda, pruebas de rendimiento, estrés, escaneo rápido con Windows Defender, rendimiento del almacenamiento, y por último el tiempo que tarda en apagarse el sistema operativo. Los números de la parte de abajo hacen referencia a las builds del sistema de cada versión:

  • Build 10240: RTM
  • Build 10586: November Update
  • Build 14393: Anniversary Update
  • Build 15063: Creators Update
  • Build 16299: Fall Creators Update
  • Build 17134: April 2018 Update
  • Build 17763: October 2018 Update
  • Build 18363: November 2019 Update
  • Build 19041: May 2020 Update

El inicio, reinicio y casi todo más lento

Empezando por el tiempo de instalación, la cifra ha ido variando, donde 1809 es la que más tardó con 18 minutos y 40 segundos. Así, el tiempo ha ido cambiando en las distintas versiones, pero actualmente sólo es algo más de un minuto más que con la primera versión del sistema.

El tiempo de arranque sí que ha ido consistentemente a peor, pasando de 13 segundos con la primera versión, a 34 segundos en la actual.

Con el tiempo de reinicio ocurre algo similar, donde empezó en 24 segundos, y actualmente se sitúa en 39 segundos, debido probablemente a las mejoras a nivel de seguridad que se han integrado en el sistema.

La apertura de aplicaciones también ha evolucionado consistentemente a peor. Por los 7 segundos que se tardaban al principio, ahora son 16 segundos. Con UWP la tendencia es igual.

El rendimiento gráfico parece que ha mejorado drásticamente en la última versión, tardando sólo 24 segundos en completar la prueba de rendimiento REGDI32 de ADeltaX. Sin embargo, la apertura sin parar de programas Win32 hasta el límite demuestra que el rendimiento ha ido a peor con respecto a anteriores versiones.

Lo que sí ha mejorado desde el principio al menos es el rendimiento de Windows Defender, que ahora realiza análisis completos en menos tiempo que al principio, tardando 14 segundos frente a 16, aunque llegó a tardar 9 minutos con la anterior versión.

También ha mejorado el rendimiento del almacenamiento, situándose en cifras muy altas en las tres últimas versiones de Windows 10.

Por último, el tiempo de apagado ha variado mucho, aunque se ha mantenido relativamente estable entre 6 y 11 segundos, empezando en 10 y terminando en los 11 actuales.

Más lentitud a cambio de mayor seguridad

¿A qué pueden deberse todos estos cambios? Puede que Microsoft, al no tener que preocuparse por el consumo de recursos tantos como en el pasado cuando tenía móviles, haya dejado un poco de margen para que se consuman más recursos sin problema. Sin embargo, también ha mejorado la seguridad del sistema y la cantidad de elementos que hay que comprobar a cada momento, lo que probablemente ha influido más. Por ello, a cambio de habernos olvidado prácticamente de los virus en nuestros ordenadores, tenemos un tiempo de carga algo superiores en todo el sistema.