SpaceX consigue grabar sus aterrizajes: ¿por qué no podía antes?

Uno de los grandes avances que logrado la tecnología ha sido que muchos países puedan realizar sus propias misiones espaciales construyendo naves espaciales. Estas son un hito de la ingeniería ya que el poder hacer despegar una aeronave desde la Tierra, que atraviese la atmósfera hasta llegar al espacio y que después vuelva a nuestro planeta sin problema es algo muy complejo y difícil de conseguir.

Empresas privadas como SpaceX no es solo que haga estas misiones, sino que además las retransmiten en directo y se puede comprobar la precisión con la que lo consiguen realizar todo. Estas compañías no solo han hecho despegar naves, sino que también han puesto en órbita satélites que nos dan mucha información desde la Tierra.

Un trabajo muy complejo

Hacer que una nave descienda de forma estable hasta una plataforma en el suelo requiere de muchos cálculos y de que el trabajo de un equipo conformado por cientos de personas salga perfecto.

La pregunta es ¿Cómo ha conseguido esta empresa grabar estos aterrizajes sin que los dispositivos encargados de grabar sufran daños? Hay que tener en cuenta las enormes temperaturas que se producen a la hora de aterrizar.

Antes esto se intentaba hacer, pero al final las cámaras siempre se acababan rompiendo por todo el calor que hacía o incluso porque se producía mucho humo que imposibilitaba ver la operación del aterrizaje.

Sin embargo, parece que SpaceX finalmente ha encontrado la clave para poder grabar a través de un sistema de cámaras sus aterrizajes, además de ayudar a mejorar las comunicaciones entre la nave y la plataforma de aterrizaje.

Se han mejorado las comunicaciones

El primer detalle a tener en cuenta es que la nave se comunica con la plataforma en la que va a aterrizar. El problema es que en pleno descenso y mientras la aeronave atraviesa la atmósfera, se llegan a alcanzar velocidades altísimas que dificultan mucho la comunicación. Además, se crea mucho calor y eso genera una especie de capa que también hace aún más difíciles las comunicaciones al crearse ruido que interfiere en la señal.

Por tanto, hubo que buscar opciones para ayudar a la comunicación y evitar una colisión o una perdida en el control del cohete.

La clave que encontró SpaceX para facilitar sus aterrizajes fue usar un transmisor S-Band, que es muy pequeño y no le afectan tanto ni el tiempo ni las nubes, ayudando a mejorar las comunicaciones.

Para ayudar aún más al cohete, se colocan varios de estos transmisores en la estructura del cohete para garantizar que no haya pérdidas de señal ni problemas durante el aterrizaje.

Por tanto, un sistema de cámaras optimizado para grabar el aterrizaje por muy duras que sean las condiciones y una serie de transmisores que ayudan a las comunicaciones ha hecho que SpaceX pueda presumir con éxito de sus aterrizajes.