Hace unos años, los tests de ADN eran uno de esos temas recurrentes que encontrábamos en YouTube. Influencers y creadores de todo tipo se sumaban a esta tendencia para desvelar, en un vídeo, de dónde procedían sus ancestros. Este tipo de contenido sigue haciéndose, aunque en menor medida que antes, ya que las compañías que hacen este tipo de estudios han dejado de ser novedad.
Este tipo de empresas sigue llamando la atención de muchos curiosos que quieren conocer más sobre sus orígenes ancestrales.
Pero, estando en medio de una época en la que las filtraciones y fugas de datos por ciberataques son tan comunes, y en la que las empresas usan la compraventa de datos para obtener fuertes cauces de beneficios, ¿es seguro usar este tipo de servicios? Tal y como podemos ver con el reciente caso de 23andMe, y el más antiguo caso MyHeritage, hay motivos para dudar.
La empresa estadounidense 23andMe es una de las más populares en el negocio de los análisis de ADN «a domicilio», ya que fue precursora en el envío de kits a casa para tomar la muestra, que luego se envía por correo. Pero desde hace unos años, la compañía está de capa caída y con muy malas perspectivas económicas. Debido a que atesora los datos genéticos de hasta 15 millones de personas en todo el mundo, las posibles acciones que tome la compañía están siendo estudiadas con preocupación, sobre todo en Estados Unidos.
A riesgo de que vendan tus datos
Y es que, ante la mala situación en sus cuentas, 23andMe está buscando comprador, y si otra empresa la adquiere, obtendría de inmediato acceso a esos datos genéticos. Otra posibilidad es que, simple y llanamente, decida vender estos datos de sus clientes a un data broker o a una aseguradora médica, como plantean medios americanos. Como recoge El País, 23andMe ya vendió datos en el pasado a una firma británica, GlaxoSmithKline, aunque solo vendió los de usuarios que dieron su consentimiento. Además de esto, 23andMe sufrió un hackeo en 2023, que filtró parte de sus registros.
Se abre un escenario preocupante, bajo el que algunos expertos recomiendan a todos aquellos que hayan sido clientes de 23andMe que cierren su cuenta. Pero, incluso aunque borremos la cuenta, la política de gestión de datos de la empresa recoge que tanto esta como laboratorios colaboradores se reservan su derecho a guardar información genética, sobre el sexo y fecha de nacimiento. También menciona que los datos personales de los clientes pueden ser «accedidos, vendidos o transferidos».
Investigada por la AEPD
En este contexto, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha tomado la iniciativa y ha iniciado una investigación sobre 23andMe, contando con que ciudadanos españoles hayan hecho uso de sus servicios. Eso sí, según indican desde la empresa, se están sometiendo a este estudio de forma voluntaria, sin que haya habido ninguna denuncia por parte de un cliente. La AEPD también investigó en 2021 a MyHeritage, empresa similar de origen israelí, y esta terminó con una sanción, tal y como recuerdan desde el medio antes citado.
Todo lo que está ocurriendo con el caso 23andMe sirve de aviso a navegantes. Fue hace poco cuando en España se prohibieron los escáneres oculares que OpenAI (ChatGPT) instaló en varios centros comerciales del país ofreciendo 50 euros en cripto a cambio de registrar el iris. Aunque la regulación europea en materia de privacidad es muchísimo más fuerte que la estadounidense, y más exigente si cabe con una cuestión tan delicada como es el ADN, nosotros mismos tenemos que ser los primeros en desempeñar cautela.
Además, ya no es solo que haya dudas respecto a la privacidad. La propia eficacia de este tipo de estudios ha sido puesta en duda en varias ocasiones.
