Los perros paracaidistas de la II Guerra Mundial

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Historia
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Durante la II Guerra Mundial se pusieron en práctica técnicas nunca vistas hasta entonces. Los países beligerantes, muchos de ellos partícipes en la primera gran guerra algunas décadas antes, se prepararon para superar a su rival en cualquier mínimo detalle. No solamente los soldados recibieron instrucción exhaustiva, sino que incluso se utilizaron perros adiestrados para lograr vencer. Es lo que ocurrió con los perros paracaidistas durante el cruel enfrentamiento que estremeció al mundo entre 1939 y 1945. Concretamente en la Batalla de Normandía o, más conocido, el Desembarco de Normandía, los aliados utilizaron perros como fieles ayudantes.

Perros paracaidistas del día D

Gran parte de Europa estaba bajo el dominio del régimen Nazi. Alemania controlaba la zona norte de Francia por completo. Los aliados, encabezados por Reino Unido y Estados Unidos, comenzaron el día D, el día del Desembarco de Normandía, las operaciones que cambiarían el rumbo de la guerra y, en definitiva, de la historia. Ocurrió el 6 de junio de 1944, aunque esta solo fue la fecha de inicio de la ofensiva. En Normandía, al norte de Francia, desembarcaron nada menos que 160.000 soldados. Se utilizaron 1.200 aeronaves, 5.000 barcos y 3 perros paracaidistas: Bing, Monty y Ranee, todos ellos pastores alemanes.

El éxito de la operación es por todos conocidos. De esos 160.000 soldados el 6 de junio, pasó a ser más de 3 millones a finales de agosto. Parte de culpa de que todo saliera bien la tuvieron estos 3 perros perfectamente entrenados y que aterrizaron en el norte de Francia lanzándose desde una aeronave a varios cientos de metros de altura, como un soldado más.

Entrenamiento previo

El uso de perros por parte del ejército británico comenzó varios años antes, en 1941, cuando el Ministerio de Defensa de Reino Unido hizo un comunicado a la población para que quienes tuvieran perros que pudieran servir al ejército, los pusieran a su servicio. Así pues, numerosas mascotas se unieron a la “Escuela de Entrenamiento de Perro de Guerra” en la localidad de Hertfordshire. Estos animales fueron adiestrados y entrenados principalmente para localizar minas y explosivos.

Pero además de saber reconocer el olor de los explosivos, los perros, entre los que se encontraban Bing, Monty y Ranee, tuvieron que enfrentarse a un entrenamiento intenso para adaptarse a un entorno de guerra. Todo para evitar que pudieran asustarse en medio de un tiroteo o explosiones, por ejemplo. Así pues, uno de las prácticas que tuvieron que realizar durante meses era estar encerrados en una cabina durante horas y así acostumbrarse al fuerte sonido de un motor. También, quizás la parte más complicada, fue precisamente hacerles saltar del avión. Un animal encuentra eso como una muerte segura, ya que no pueden concebir el hecho del paracaidismo.

La forma en la que los soldados adiestraban a los perros para que saltaran era con un método clásico: la comida. Los dejaban un tiempo sin comer para, posteriormente, subirlos al avión y un soldado se lanzaba en paracaídas y el perro iba detrás. Al llegar abajo le daban su comida. Así repetidas veces hasta que el animal se adaptaba al salto y lo veía como algo normal.

Perros soldados paracaidistas

El salto en Normandía

El salto no fue precisamente exitoso para los los perros paracaidistas. Monty resultó herido de gravedad y murió poco después. Ranee desapareció sin llegar a entrar en contacto con el batallón. Por su parte Bing quedó enganchado en un árbol y sufrió heridas, pero se recuperó. Incluso ayudó a detectar algunas minas y participó en un segundo salto varios meses después: la “Operación Varsity”.

Bing fue entregado a su dueña una vez finalizada la guerra y recibió la Medalla Dickin, una condecoración que otorga el Gobierno británico a los animales que han ayudado en conflictos bélicos. Murió 10 años después de finalizar la II Guerra Mundial, en 1955, después de haber vivido una vida feliz. Está enterrado en un cementerio para animales de guerras que hay cerca de Londres.

También podemos ver en el Museo del Regimiento de Paracaidistas y Fuerzas Aerotransportadas, en la localidad de Duxford, una estatua en su honor así como la medalla que le concedieron y un mensaje que dice: “Por su valentía” y “nosotros servimos”.

Perros policiales

En nuestros días el uso de perros para tareas similares está muy presente en los cuerpos de seguridad de los diferentes países para controlar posibles explosivos, sustancias como drogas, etc.

Se nos viene a la cabeza todavía los perros que ayudaron a encontrar personas con vidas entre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York, después de los atentados del 11S, por ejemplo. Así como otros muchos casos en los que el final ha sido algo más feliz y gracias a los perros han desactivado una bomba antes de que llegara a explotar.

Los perros, sin duda, son grandes amigos de los humanos. Esto es solo un ejemplo más de lo que son capaces de hacer estas pequeñas criaturas. En otros artículos hemos hablado de por qué los perros aparecen con los ojos azules en las fotos, mientras que nosotros, las personas, salimos con los ojos rojos y también otro de si los perros pueden reír o es solo una ilusión.

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