El partido de fútbol entre alemanes e ingleses que paró la guerra

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Historia
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Una guerra es sinónimo de muerte, destrucción y caos, es decir, lo peor que el ser humano puede sacar de sí. No obstante, también se puede ver la otra cara, una jovial, amable y pacífica de aquellos que no quieren el conflicto. Sin lugar a dudas, durante la Navidad de 1914, en plena Primera Guerra Mundial, los alemanes e ingleses mostraron esta segunda faceta a través de un partido de fútbol.

¿Un partido de fútbol en medio de la guerra? Sí, cuesta creerlo, pero ocurrió. En la Nochebuena de aquel año, los alemanes estaban de celebración. Canciones, alcohol, salchichas y miles de árboles decorados con luces, todo enviado por el káiser alemán, Guillermo II. Cuando el día de Navidad amaneció, los germanos realizaron uno de esos gestos inesperados: salieron de sus trincheras sin las armas y se fueron para los británicos, quienes no daban crédito a lo que estaba ocurriendo.

Tras unos minutos de dudas, estos también salieron al paso sin las armas y comenzaron a abrazarse. Compartieron tabaco, comida y charlas personales sobre sus familias; sin embargo, alguien sacó un balón de fútbol. Y se originó la efeméride.

El partido de fútbol entre alemanes e ingleses que paró la guerra

Partido de fútbol improvisado

En medio de trincheras, balas y explosivos, los soldados británicos y alemanes comenzaron a jugar un partido de fútbol. Narran los historiadores que cada equipo estaba compuesto por más de 50 soldados y que nadie se encargó de contar los goles que subían al marcador. Por tanto, tampoco se supo quién ganó esta peculiar batalla.

El encuentro sólo duró una media hora aproximadamente, ya que un comandante inglés apareció en el terreno de juego y gritó “¡hemos venido a matar hunos, no a jugar al fútbol!”. Acto seguido, una salva de artillería voló por sus cabezas y ambos bandos volvieron a sus trincheras.

Lo mejor y lo peor de una guerra en tan sólo media hora. Historia.

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