El baño de Fraga en Palomares y ‘Paco el de la bomba’

Escrito por
Historia
0

El 7 de marzo de 1966, España tuvo un capítulo inédito en lo que respecta a política mediática. Un show más propio de los norteamericanos que de los españoles; al fin y al cabo los primeros estaban involucrados en el suceso. Es el baño de Fraga en Palomares (Almería) y la historia de ‘Paco el de la bomba’.

Para llegar hasta el citado baño del entonces ministro de Información y Turismo hay que explicar qué es el incidente de Palomares. Lejos de parecer algo cómico, el 17 de enero de 1966 dos aviones del ejército de los Estados Unidos chocaron en el cielo almeriense (a 10.000 metros de altura). Hasta aquí todo “normal” -dentro de lo grave que es el suceso-, pero el problema más grande es que el B-29 transportaba cuatro bombas nucleares.

Tres de las cuatro se pudieron recuperar en Tierra -con la suerte de que no explosionaron-, pero la cuarta cayó al mar y no se encontró hasta casi tres meses después (81 días, en concreto). Como era de esperar, que una bomba de hidrógeno se llevara durante tantas semanas en el mar andaluz no era el mejor reclamo publicitario para un turismo que empezaba a florecer. Por tanto, Angier Bidle Duke, embajador de Estados Unidos, y Manuel Fraga llevaron a cabo este simbólico baño para demostrar que el mar estaba limpio y sin riesgos.

Manuel Fraga dandose un baño en palomares

El chapuzón de Anne Baxter

No cabe duda de que hay personas que tienen más agallas que otras, incluso para bañarse en unas aguas donde no se sabe si el plutonio y el uranio han hecho estragos. Y una de estas mentes valientes es Anne Baxter. Sí, la afamada actriz de Hollywood, que se llevó el Oscar por El filo de la navaja, estuvo a nada de apuntarse al baño, lo que originó una de las historias más divertidas por aquel entonces.

Todo sucedió porque Baxter, que ese momento estaba rodando en Almería la cinta Las 7 magníficas, se enteró que la política estadounidense y española iban a lucir palmito a pocos kilómetros de donde ella se situaba. Con ojo audaz, la actriz se dijo eso de “yo quiero chupar cámara”, así que nada mejor que presentarse en la playa donde Duke y Fraga se iban a dar un chapuzón. ¡Ah! Y todo esto con varias amigas (ya que nos vamos a bañar, que sea en multitud, pensaría).

¿Qué ocurrió? Pues que cuando la actriz le preguntó a Baxter y Fraga si podían bañarse junto a ellos para aparecer en los periódicos, estos dos dijeron que no. La leyenda cuenta que Fraga sí quiso remojarse con esta y aparecer luciendo tipito, mientras que el embajador norteamericano fue realmente el que se negó. Al parecer, este tenía miedo de que al día siguiente la noticia corriera como la pólvora por Estados Unidos por la presencia de Anne Baxter, es decir, quitando protagonismo a la propaganda nuclear.

El baño de Fraga en Palomares y 'Paco el de la bomba'

‘Paco el de la bomba’

Si hay un punto bonito en la historia de Fraga en Palomares, ese es ‘Paco el de la bomba‘. Suena a película de Berlanga, pero es que la realidad siempre supera a la ficción. Francisco Simón, nombre completo de Paco, fue el encargado de localizar la bomba nuclear que se precipitó al mar. Su suerte -o no- fue que en el momento del choque aéreo este se encontraba pescando, por lo que vio todo sobre su cabeza, como relató a El País en 1984: “De pronto vi cómo explosionaban los dos aviones de atrás y observé cómo una bomba caía lentamente; aunque desde el primer momento tuve conciencia del peligro -si no giro bruscamente y arrojo bastante lastre nos cae encima-, nunca tuve miedo”.

Durante casi tres meses, un helicóptero norteamericano recogía a Paco en Águilas (Murcia) para llevarlo a Palomares, donde una lancha lo transportaba hasta un buque. Por cada una de estas jornadas cobraba 8.000 de las antiguas pesetas, y su tarea era simple: decir dónde había caído la bomba. Físicos, geógrafos y matemáticos realizaron exhaustivos cálculos para hallarla, pero el bueno de Paco siempre les llevaba la contraria y les decía que ese sitio no era el correcto, que estaba “en el lado opuesto”. Y acertó de lleno.

Cuando Paco encontró la bomba una semana después del baño de Fraga y el diplomático, este murciano pasó a la historia de la localidad. La fama le vino de la noche a la mañana y apareció no sólo en todos los periódicos nacionales, sino también internacionales. Gracias a su gesta recibió un diploma de agradecimiento, 7.000 dólares, varios viajes a Estados Unidos, “una recepción de olé” en la Embajada americana en Madrid y varias condecoraciones de primera clase -“aunque yo las quería de tercera, porque estas sí que dan dinero“.

Paco recibió cartas de todo el planeta como ‘Paco el de la bomba’. En su localidad natal, fue recibido con todos los honores y hasta se permitió el lujo de pedirle un barco a Franco. “Pedí un barco, y lo que me dieron fue el importe de una suscripción popular realizada por el periódico”, apuntaba Simón.

Por cierto, ni corto ni perezoso, Paco denunció al gobierno de los Estados Unidos, ya que consideraba que parte del valor de la bomba, varias decenas de veces más potente que la de Hiroshima, le pertenecía. “Todavía tengo un proceso judicial para ver si me dan el 7% o el 8% del valor de la bomba, que ascendía a 100 millones de dólares, aunque este es un tema que no me preocupa mucho“, contaba en 1984.

Paco, historia de España.

Compártelo. ¡Gracias!