Black Friday, ¿es momento de que las tiendas reformulen sus precios base?

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Hoy es Black Friday –bueno, lo lleva siendo toda la semana prácticamente-. Miles de tiendas en todo el mundo lanzan agresivas campañas de marketing donde lo importante es resaltar que un producto en cuestión ha bajado de precio. Obviamente, para el usuario es bueno, ¿pero y para las tiendas y compañías que realizan estos descuentos?, ¿es quizás momento de que los propios entes comerciales se pregunten si hay que cambiar algunas cosas como el precio de salida?

Voy a tratar en concreto el sector de los videojuegos. Echando un vistazo a las tiendas españolas durante el día de hoy, se verá que muchos títulos tienen rebajas tan considerables que asusta sólo de verlo. Pongamos un ejemplo: Dishonored 2. La nueva aventura de Bethesda salió al mercado hace justo dos semanas, es decir, el 11 de noviembre de 2016 a un precio de 69,95 euros. Si uno se va a Carrefour ahora mismo se puede hacer con él por 34,90 euros. 50 por ciento de descuento en 14 días.

Estuve a nada de comprarme Dishonored 2 de salida. Disfruté de la primera entrega y consideraba oportuno comprar de salida la segunda. Sin embargo, pensé en el Black Friday y en estos descuentos. Y no me equivoqué: esperando sólo unos días más, mi cartera va a ahorrarse 35 euros aproximadamente.

Ocurre parecido con Call of Duty: Infinite Warfare. El título se puso a la venta hace tres semanas y hasta en LAB tuvimos la oportunidad de entrevistar a uno de sus creadores por cómo se ha aplicado la ciencia en el juego. Hoy lo puedes encontrar por 35 euros en MediaMarkt (y en el caso concreto de CoD es sorprendente, dado que sus títulos apenas bajan de precio hasta pasados ocho o nueve meses; eso sí, este está vendiendo peor de lo esperado).

¿Es esto una puñalada para el que lo compra de lanzamiento? Sí y no: si lo compras de salida es porque lo deseas mucho, pero es comprensible que ahora puedas estar ofuscado si ves el precio de turno. ¿Dónde radica el problema? En que las compañías deberían reajustar el precio base del producto. Si el usuario sabe que ya se juega con márgenes tan amplios, se va a esperar cada vez más a este tipo de eventos.

Black Friday, ¿es momento de que las tiendas reformulen sus precios base?

Desglosando

Hace cuatro años tuve la oportunidad de escribir un capítulo para un libro de la Universidad de Sevilla. Titulado ‘Educación para el mercado. Un análisis crítico de mensajes audiovisuales destinados a menores y jóvenes’, en este dedicaba un epígrafe al precio de los videojuegos y cómo se reparte. El panorama apenas ha cambiado en estos años, así que viene a colación el sacar el trabajo que hicimos en el grupo de investigación.

Tal como apuntaba en su momento, el precio de un juego se fragmenta de la siguiente manera:

  • Un 21 por ciento para impuestos.
  • Un 25-35% para la tienda que vende el producto.
  • Un 10-15% para la distribuidora.
  • Un 25% para la compañía que desarrolla el juego.
  • Un 10% para la propietaria del hardware donde se edita el título.

Los porcentajes que se pueden ver aquí son orientativos tras preguntar en su momento a varias cadenas que prefirieron mantenerse en el anonimato. Cada una juega con los márgenes, pero quitando la partida de impuestos -que es excesiva, todo sea dicho-, se puede recortar en todas las demás (y eso precisamente es lo que se hace durante el Black Friday).

En otros países como Inglaterra, las editoras, tiendas y similares son más listas que en nuestro territorio: afrontan los precios de salida desde una cantidad menor. En otras palabras: claro que hay descuentos apetecibles, pero es más difícil encontrar rebajas de precios de hasta un 50-60 por ciento (y un buen ejemplo es Dishonored 2, que salió a 44,90 libras y ahora lo encuentras por 30, es decir, existe descuento, pero no tan “violento”).

Cabe recalcar que en el caso del mercado anglosajón, los precios de lanzamiento son más baratos porque saben que van a vender más que en un país como España, pero aquí entra la pregunta del millón: ¿y si se probara en nuestro territorio a sacar los títulos a un precio menor?

Si hay un axioma que nos está enseñando el Black Friday es que el problema no es que se bajen los precios, sino que quizás las compañías y tiendas deberían reformular los precios de salida. Así contentarían tanto al usuario de rebaja como a aquel que compra de inicio. Sencillo.

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