¿A qué altura orbita el satélite Meteosat que nos da el “parte”?

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Pones la televisión, esperas al parte meteorológico y escuchas al presentador decir: “Gracias al satélite Meteosat…“. Es habitual que esto ocurra, ya que Meteosat es el satélite meteorológico geoestacionario (esto quiere decir que gira sincrónicamente con la Tierra, a la misma “velocidad” y como si fuera un punto inamovible en el cielo).

El satélite Meteosat está situado a 35.786 kilómetros de altitud, justo en el lugar donde el plano del Ecuador corta al meridiano cero (encima del golfo de Guinea). Para que el lector se haga una idea, la Estación Espacial Internacional orbita a unos 400 kilómetros de altitud, de ahí que se aprecie la diferencia respecto a uno de estos satélites meteorológicos.

Una de historia

Cuando los primeros satélites meteorológicos se lanzaron al espacio, las telecomunicaciones y el parte del tiempo cambiaron para siempre. El Tiros I fue el primer satélite que envió una imagen de la Tierra, lo que permitió que los meteorólogos vieran por primera vez el aspecto que mostraban desde el espacio las formaciones nubosas.

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El Tiros I mandó su primera imagen el 1 de abril de 1960, mientras que el primer satélite de la serie Meteosat -el Meteosat I- empezó a tomar imágenes el 9 de diciembre de 1977. En la actualidad, recibimos imágenes del Meteosat 10, también denominado MSG-3 y perteneciente a la segunda generación de Meteosat. Este, como es obvio, cuenta con más prestaciones que sus predecesores.

El Servicio de Aplicaciones de Satélite para la predicción del tiempo a muy corto plazo ya ha iniciado la adaptación de sus aplicaciones a Meteosat Tercera Generación, cuyo primer satélite se lanzará en 2018.

Además del Meteosat también podemos encontrar otros satélites geoestacionarios como los GOES de los Estados Unidos, el Insat de la India o el GMS japonés. Así mismo, entre las diferencias agencias también han puesto en órbita los llamados satélites polares, que se encargan de observar la Tierra a 850 kilómetros de altitud. Debido a esta menor distancia, las imágenes que toman son de mayor calidad, por no hablar de que son capaces de cubrir toda la superficie terrestre en poco más de 12 horas.

Ahora llega la temporada más difícil de acertar para los meteorólogos: la primavera.

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