Boo, el perro abandonado por sus dueños que se convirtió en el Hachiko de Detroit

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Curiosidades
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Seguro que muchos de nuestros lectores conocen la famosa historia de Hachiko, el perro que siempre esperaba a su dueño en la estación de tren incluso después de fallecer. Este pasaje es uno de los más conocidos de la historia de Japón, hasta tal punto que ha sido llevado al cine. En esta ocasión, toca narrar una historia triste, pero con final feliz. Su protagonista: Boo.

A diferencia de Hachiko, Boo no se quedó sin familia por el fallecimiento de los mismos, sino porque fue abandonado. Al igual que decenas de miles de mascotas en todo el mundo que tienen que sufrir la falta de ética y corazón de sus propietarios, los dueños de Boo se mudaron de su casa de Detroit, y no se les ocurrió nada mejor que dejar al animal justo en la acera junto a varias de sus posesiones.

El perro creyó que simplemente irían a recogerlo más pronto que tarde, así que no se movió del colchón que dejaron tirado en la calle. Así durante un mes mientras llovía, hacía frío y pasaba hambre. Y los dueños, obviamente, nunca vinieron a por él.

Gente buena

El mundo está lleno de buena, aunque la mala siempre sobresalga. Un vecino de la zona se dio cuenta de que Boo estaba en una situación paupérrima. El perro estaba al borde de la muerte y sus propietarios no iban a pasar por él, así que decidió llamar a Detroit Youth & Dog Rescue. Mike Diesel, miembro de la protectora, recogió al pobre can y se lo llevó al refugio.

Boo estaba afectado por el gusano del corazón, un parásito que debe tratarse con diligencia. En caso contrario, el animal puede perder la vida. Por suerte para él, ya está recibiendo la correspondiente medicación, así que en seis meses estará sano para ser adoptado por una familia que lo quiera de verdad.

“Esta foto me ha roto el corazón y estoy llorando, literalmente. Conoce a Boo, este precioso chico que fue abandonado junto con algunos muebles tras la mudanza de sus dueños. Se quedó junto a las cosas y nunca las abandonó, confuso y solitario. Fue rescatado por Mike Diesel después de que un vecino le contactara al estar Boo en la calle durante al menos una semana. Mike estuvo 11 horas trabajando para ganarse la confianza de Boo y poder rescatarle”.

Una muestra más de ese refrán universal: “El perro es el mejor amigo del hombre, sea el hombre el peor amigo del perro”.

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