¿Qué es invisalign y por qué está tan de moda?

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Ciencia
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Aparatos invisibles. Seguro que en alguna ocasión has escuchado estos dos términos a la hora de hablar de ortodoncia. Hace unos años eran una rareza, pero cada día más gente empieza a usarlos y ya es habitual que alguien de tu entorno los lleve puestos o se los haya colocado con anterioridad. Hablo, cómo no, de lo que se conoce como tratamiento Invisalign.

Detrás de Invisalign se encuentra un método innovador en lo que a movimiento de dientes se refiere. Y no escribo este texto por lo comentado por terceros: en estos momentos los llevo colocados tras un año y tres meses, a falta tan sólo de cuatro o cinco semanas para concluir las visitas al dentista.

¿Por qué triunfan en el mercado? ¿Qué provoca este crecimiento tan exponencial para que se haya convertido casi en una moda? Es fácil de explicar: la sencillez del tratamiento. Invisalign es, tal como su propio nombre indica, invisible. Esto concepto choca radicalmente con todo lo que se conoce como ortodoncia tradicional. En mi caso particular, nunca me han gustado los aparatos ordinarios. Odiaba ver la boca llena de metales y todas las heridas que producían. Durante mi adolescencia observé a mis amigos pasar un auténtico calvario con el tratamiento, así que le dije a mi querida madre que no me iba a poner aparatos. A diferencia del plato de lentejas, me hizo caso.

Con Invisalign el lema “invisible” se lleva casi a rajatabla. El tratamiento parte de una base: se toman dos moldes de tu boca (uno para la mordida superior y otro para la inferior) y se manda por mensajería a la empresa homónima. Esta se encarga de elaborar, a través de un software 3D, la rotación que van a tener los dientes. ¿Pero cómo se mueven entonces? A través de los alineadores o férulas.

Esta compañía estadounidense lo que hace es fabricar un alineador para cada movimiento. De esta manera, cada 14 días la persona en cuestión debe cambiarse el aparato para colocarse uno nuevo (yendo al dentista, eso sí). La rotación es casi imperceptible y hasta cierto punto puede parecer que no ocurre nada en la boca. Pero todo es cuestión de paciencia: los primeros movimientos suelen orientarse a la apertura de la mandíbula para hacer sitio a los movimientos que se quieren realizar.

En estos pasos iniciales es donde más dolor suele pasar el paciente, sobre todo con el primero de todos. Hay que pararse a pensar que los dientes no se han movido con anterioridad más allá de rotaciones naturales provocadas por nuestra boca, por lo que los primeros días son molestos. Al cabo de cinco o seis días, la sensación con ellos en la boca desaparece.

Los ataches

¿Qué es invisalign y por qué está tan de moda?

Una de las grandes quejas de las personas que se quieren poner la ortodoncia invisible son los ataches. ¿Pero qué son? No es más que una técnica auxiliar de la ortodoncia que en ocasiones el doctor necesita para lograr esos movimientos o rotaciones.

Del color de los dientes, estas muescas se pegan a los dientes para que los alineadores encajen y hagan de presión. En otras palabras: los aparatos se enganchan a los ataches para facilitar el movimiento.

Como he recalcado, son del mismo color de los dientes y no se ven (salvo que te sitúes a pocos centímetros de la boca de la persona que los lleva, claro está). Su colocación no es molesta, dado que se utiliza un tipo de resina especial, y su retirada tampoco conlleva complicaciones (se despegan con facilidad realizando el método inverso).

Preguntas habituales que me han hecho

Llevar Invisalign tiene una particularidad: todo el mundo te realiza una serie de preguntas que ya he denominado como “clásicas”. Como yo tuve en su momento bastantes dificultades para encontrar las respuestas por Internet, aquí van mis experiencias con los alineadores.

¿Se puede beber o fumar con ellos? Yo no fumo, pero sí bebo, por lo que puedo responder a la pregunta. Se puede beber y fumar, claro, pero te cargas por completo el alineador. Esto es sencillo: si el aparato en cuestión es transparente, en el momento que le metes los pigmentos de la bebida o del tabaco estos se empiezan a deteriorar. Por tanto, lo aconsejable es no beber ni fumar con ellos puestos. Además, el tabaco siempre está desaconsejado, ya que afea el color de los dientes y sus componentes nocivos alteran el equilibrio bacteriano, favoreciendo la formación de la placa dental, tal como bien apuntan en la Clínica Iván Malagón.

¿Y no te molestan? No. Los primeros días, como ya he comentado anteriormente, sí producen cierto dolor, pero se va pasando conforme avanzan las jornadas. De igual manera, esto también afecta al habla. Al principio vas a notar que no puedes vocalizar como antes, pero es cuestión de tiempo que el labio y el paladar se acostumbren.

¿Son fáciles de limpiar? La respuesta es sí. Otros amigos que lo han usado recurren a las típicas pastillas de las dentaduras postizas, aunque tengo que decir que con un cepillo de dientes tradicional, así como agua fría del grifo a presión, yo he conseguido limpiar todos y cada uno de ellos. Como es lógico, a medida que pasan los días cuesta más retirar la suciedad y que vuelvan a ser “invisibles”, pero tienes que pensar que cada 14 días se cambian.

¿Y si se rompen? Ese fue mi miedo durante los primeros días. Cuando me los quitaba tenía la sensación de que se iban a partir en varios trozos, pero la realidad es que los aparatos son muy resistentes. Son manejables y siempre vuelven a la posición original, por lo que salvo que cometas alguna burrada con ellos, no te debes preocupar por los mismos.

¿Qué es invisalign y por qué está tan de moda?

¿El tratamiento es muy caro? Anécdota de abuelo cebolleta al canto. Cuando fueron pasando los años en mi etapa universitaria, yo mismo me iba dando cuenta de que necesitaba corregir mis dientes. Entre búsquedas de Internet, descubrí Invisalign. Hago referencia al año 2007-2008 aproximadamente, un periodo donde este tratamiento era residual entre unos pocos y el coste del mismo ascendía hasta los 12.000 euros de media. Quedó descartado.

No fue hasta 2014 cuando averigüé que el tratamiento había bajado de precio considerablemente hasta los 3.000 – 6.000 euros. Acudí a un dentista de confianza y este me dijo que Invisalign no hacía efecto, aunque la realidad era que no sabía ponerlos; ahora los anuncia a bombo y platillo por su página web viendo que se solicitan. A finales de 2015 me los coloqué en una clínica que me recomendaron en Sevilla y hasta hoy, sin ningún problema. Mi tratamiento ha salido por 3.300 euros (los tradicionales me costaban 2.800, es decir, sólo 500 euros menos).

¿Y si no funciona conmigo? Esta pregunta es, quizás, la que más me hacen tras la del “cuánto cuestan”. Invisalign funciona en el 99 por ciento de los casos, según me comentó mi dentista. No obstante, lo más recomendable es que te pases, precisamente, por la clínica en cuestión para que los doctores vean tu boca. Ellos serán los encargados de dictaminar cuántas férulas necesitarás, el precio del tratamiento y las consultas a las que asistirás.

¿Y si al finalizar el tratamiento no se me han corregido? Tranquilo, los dientes se te van a mover. Además, si cuando has finalizado el periodo tienes todavía varios que no han rotado todo lo que te gustaría, entra un proceso denominado como “refinamiento”. Este está presupuestado en el montante inicial y es tan sencillo como tomar medidas de nuevo, mandarlas y que te lleguen los nuevos (servidor ha tenido este “refinamiento”).

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