¿Nos estamos quedando sin café por culpa de los millennials?

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Ciencia
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Queridos amantes del café -entre los que me incluyo-, tenemos un grave problema: nuestro mágico mejunje se está agotando. Este pasado lunes conocíamos gracias a la consultora Datassential que las reservas mundiales de café se están agotando más rápido de lo previsto debido a un sector: el de los millennials.

De acuerdo a los datos que facilitó la compañía, los jóvenes comprendidos entre los 18 y 24 años han pasado del 34 al 48 por ciento a la hora de consumir café (en tan sólo ocho años). Si subimos la edad hasta los 34 años, el consumo llega hasta el 44 por ciento en Estados Unidos; y si ya vamos entre los 25 y 39 años, el porcentaje se eleva hasta el 60 por ciento. En otras palabras: una de cada dos personas estadounidenses toma café a diario.

¿Nos vamos a quedar sin café?

¿Por qué nos gusta tanto el café? La genética y la cultura en juego

El motivo de este post no es otro que responder la pregunta citada arriba (aunque antes hemos contextualizado). Y la contestación es NO. Podéis estar tranquilos, ya que aunque las reservas están descendiendo más rápido de lo previsto, todavía hay café en el mundo para abastecer a la población.

La principal exportadora de café a todo el mundo es Brasil. Esta suministra algo más de 1.900 kilos cada año, pero durante este ha visto cómo se agotaba antes de tiempo. A partir de ahora, otros países como Perú y Honduras serán los encargados de facilitar el café a los diferentes continentes, dado que han contado con cosechas muy abundantes. Además, a esto hay que añadirle países tradicionales en lo que a exportación de café se refiere, como Vietnam, Colombia, Alemania o Etiopía.

Si queréis saber un poco más sobre esta bebida que nos hace perder el sentido, pasadse por este artículo que publicamos hace unas semanas sobre por qué somos adictos al café. Una mezcla de genética y cultura desde tiempos remotos.

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