Los artificieros británicos detonan unos experimentos escolares fallidos

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Ciencia
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Tenemos la noticia científica absurda de la semana. Cuando damos la asignatura de “Química” en el colegio, por lo general se nos enseñan algunos experimentos científicos básicos. Son de fácil ejecución y sin riesgo para el alumnado, ¿verdad? Pues en Reino Unido se les ha ido de la mano con el 2,4-dinitrofenilhidrazina, hasta tal punto que los artificieros del ejército británico han tenido que hacer explotar esta sustancia de manera controlada.

Esos mismos señores que desactivan bombas en países en guerra o cuidan de la ciudadanía en materia antiterrorista, tuvieron una tarea nunca antes vista. De acuerdo a la información facilitada, el gobierno advirtió de los peligros potenciales de este compuesto almacenado en los laboratorios escolares. Más conocida como reactivo de Brady, esta sustancia puede acarrear serios problemas, así que nada mejor que mandar a los artificieros a casi 600 colegios británicos para detonar el compuesto.

La noticia se ha conocido en el día de hoy gracias a la BBC. Las explosiones tuvieron lugar entre los meses de octubre y diciembre de 2016 (589 detonaciones para ser exactos). Todas se hicieron en los patios de los colegios, por lo que los alumnos de los centros se mostraban incrédulos al ver a los artificieros en sus centros de estudios.

Según Dave Kinnson, asesor de seguridad de la Universidad de Southampton, la razón por la que las explosiones no se hicieron en otro lugar es porque “supondrían un riesgo“. Además, era más seguro hacerlas en un lugar abierto.

camion de los artificieros britanicos

¿Y por qué ahora?

Si es una sustancia que lleva tanto tiempo en los colegios, ¿por qué se detona a finales de 2016 y no meses o años antes? La respuesta es tan simple como que los profesores detuvieron los experimentos con la 2,4 DNFH hace unos años, pero había llegado a oídos de las autoridades que se estaban realizando de nuevo. De hecho, cuando arrancaron las detonaciones controladas, los alumnos la estaban usando en su clase de Química.

Esta sustancia de color rojo anaranjado debe almacenarse dentro de un contenedor lleno de agua para que no acarree problemas. Por lo general, se emplea en aquellos experimentos donde es necesario identificar grupos carbonilos, una secuencia estructural formada por un átomo de carbono con un doble enlace a un átomo de oxígeno.

A pesar de todas las advertencias, detonaciones y retahíla originada a raíz de este comunicado, ningún alumno ha sufrido incidentes relacionados con la sustancia. No obstante, ya lo dice el refrán: “Mejor prevenir que curar”.

Fuente > BBC

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